Este post es parte de la serie titulada: Mujeres y Sonido

Otros post de esta serie:

  1. Hilando sonidos.
  2. La luna y el sonido
  3. Delia (Current)
  4. Ectoplasma y diseño de sonido.
  5. Sonidos que nunca hemos escuchado antes.

[dropcap letter=”E” shape=”square”]stoy sentada frente al teclado temblando. Paré de mirar para escribir estas palabras y un poco para que no se termine. Para no terminar de mirar esos 25 minutos de film.[/dropcap]

Mis brazos están entumecidos, y mi respiración ha cambiado, el corazón late muy fuerte y las imágenes se mezclan con otras sensaciones y otras imágenes. Los años en mi memoria se mezclan.

Estoy viendo finalmente un film que esperé ver por más de 7 años. Sí esperé 7 años para ver este film. Hoy en la era de lo instantáneo, de mirar un capítulo tras otro y correr a otra serie y a otra película y otra y otra. Yo, en esta era esperé 7 años para ver este film2.

Comienzo a creer que llegó cuando tenía que llegar. Lo esperé antes de que fuese estrenado a fines de 2008. Me comuniqué con su directora. Lo he tratado de obtener todos los años para cada uno de mis cumpleaños y por una cuestión u otra me fue imposible.

Conocía la mayor parte de su contenido, conocía la historia de memoria, conocía los personajes casi a la perfección. Pero yo quería ver estos 25 minutos de corrido. Conocía su voz, sus dientes raros, su pelo enmarañado. La mayoría de sus presentadores, las entrevistas. La historia de su niñez.

Durante años investigué por cuenta propia, desde el otro lado del mundo, sin contacto alguno. Sin interés por parte de las Instituciones con las cuales me comuniqué para obtener material de primera línea. Me las arreglé para saltarlas. “No le podemos enviar ese material, sólo puede acceder si, ese material no se encuentra digitalizado, necesitamos una autorización de, como usted no pertenece a una institución, como usted no es ciudadana, etc”. Tengo guardados todos los e-mails de rechazos como parte de mi investigación.

La mayoría de las Instituciones continúa guardando el material en cajas fuertes. Con la intención de comercializarlo en algún momento, entonces sacan pequeños fragmentos de su vida. Como luces. Aunque ya han reproducido la mayoría. Después de intentar tocar esas puertas me concentré en proyectos más pequeños, como este film, como una maravillosa obra de teatro que nunca llegué a ver pero de la cual me empapé todo lo que pude a la distancia.

Es que hablar de ella, para mí no es fácil (supongo que muchos tienen ese sentido de admiración) pero yo no la admiro, lo suyo llega un poco más allá. Me encuentro en ella de formas demasiado sutiles y me asusta; aunque uno puede encontrar coincidencias en todo.

Su forma de ver y oír el sonido, de sentir la radio. No descubrí en ella algo nuevo, cuando la descubrí fue encontrar una mirada como un reflejo de algo que yo trataba de explicar y que el mundo no entendía del todo. Descubrí que el sonido se podía pensar de forma diferente y que había alguien que hacía no mucho tiempo lo había hecho, lo había percibido de esa misma forma. Que no estaba totalmente loca por entender el sonido de la manera en que lo entiendo. Y también descubrí que había sido rechazada por las mismas Instituciones que hoy la guardan en una caja fuerte.

No sé muy bien como describir la sensación, mezcla de miedo y admiración. Es como un fantasma. No son sus sonidos, es su forma de contar con sonidos, de entenderlos, de darles formas. No es sólo su forma de editar, su meticulosidad en el trabajo, es la forma en la que se exponía en cada pieza, es la simpleza, es su mirada.

Veo en ella una lucha interna que también siento en mí.

Era música, pero era matemática. Era compositora pero no podían contratarla por ello. Sus sonidos eran lascivos (como la describió el mismo medio en el cual trabajaba).

He encontrado otros artistas que realizan un trabajo similar, que tienen una perspectiva similar. Pero en ella hay algo más que encuentro que no puedo describir.

O tan sólo puedo describirlo como un nudo en la garganta.

Mi compañero trató de regalarme este film más de un millón de veces; todavía no le he dicho que lo he tocado, que lo tengo entre mis ojos. No debería verlo antes qué él, ya que de alguna forma compartí mi obsesión por ella con él. Pero ya llevo 18 minutos y no quiero terminarlo.

Parece estúpido, nunca he sido muy fanática de nada. Ni cuando era chica aunque lo intentaba, tengo amigas que no se han perdido recitales de sus bandas favoritas, familiares que coleccionaban hasta el más mínimo resquicio de personajes, es más mi padre tiene sus colecciones de cosas y mi madre otro tanto. Yo no colecciono nada (salvo audífonos). Nada me gusta tanto como para tener todos los discos. No me sé los nombres de los integrantes de ninguna banda (ni siquiera de los Rolling Stones o los Beatles).

Pero me pasa algo con ella, aunque yo no la busque me la encuentro.

Después de 7 años me había dado casi por vencida (aunque eso es raro en mí) pero me había dejado de obsesionar por ver 25 minutos de film. Me había incluso olvidado. Hoy abro el correo y allí está ella paradita en sus zapatos negros con su cinta de carrete abierto.

Llevo 18 minutos (nada de lo que hay en el film es desconocido para mí) pero siento un fantasma que me ronda. Es una sensación agradable.

Miro una imagen2. Ella sentada en su mesa de trabajo mirando a aquél hombre gordo calvo. Una de las imágenes más difundidas. De repente miro esa imagen de una forma diferente, relaciono pensamientos. Esa imagen lo dice todo.

Lo está mandando a la mierda con la mirada. Con su mano izquierda, si la cámara no estuviese enfocando, le pegaría un puñetazo en la cara al gordo que la mira fijo como desafiándola. Sabe que perdería el trabajo y que ese hombre no entiende nada. No hay duda alguna. El hombre de traje parado “manager de la BBC”, ella empleada.

Lo que más me interesa de su vida es esa vida lejos de los sonidos, cuando abandonó la BBC y se fue a trabajar a una mina de carbón. Su obsesión por coleccionar diarios viejos. Me la imagino llena de sonidos, lejos de sus máquinas.

Cortar con exactitud, escuchar con exactitud, contar con exactitud. Todos los sonidos son exactos pero no desde un punto musical. Creo que por eso me da tanta bronca cuando la llaman la pionera de la música electrónica.

No ven, son ciegos. No escuchan, son sordos.

En ella no había nada de musical, ella era todo sonido. En ella no había restricciones, barreras, conceptos acabados.

Eso es lo que más me gusta de ella.

Cuando pienso en ella tengo la misma sensación de estar frente a un acantilado. El viento, el vacío, el silencio.

1El documental al cual hago referencia es “The Delian Mode” Klara Blake 2009

2La foto a la cual hago referencia es http://www.theguardian.com/music/2014/sep/03/radiophonic-workshop-delia-derbyshire-interview-1970


 

 

Continúa leyendo la serie: