Este post es parte de la serie titulada: Habitando la Mente

Otros post de esta serie:

  1. El sonido de nuestra respiración.
  2. Ser conscientes del ritmo que nos rodea.
  3. Estar acompañados. (Current)
  4. Los pies.
  5. La belleza de la respiración

[dropcap letter=”“H” shape=”square”]abitando la mente” es una sección del blog de radio-arte.com que se encuentra relacionada con el libro digital “Habitando el Sonido – cuaderno de ejercicios para la escucha”[/dropcap]

En esta sección tiene lugar una vez por semana “Habitando la Mente” donde se realizan algunos ejercicios de relajación a través del sonido para que quien quiera pueda realizarlos sin mayores inconvenientes. Son ejercicios fáciles que tienen como objetivo proponer una mirada diferente acerca de nuestra relación con el sonido, nuestras percepciones y nuestro cuerpo.

Los post estarán conformados de un pequeño artículo junto con un audio con los ejercicios. Recomiendo escuchar el audio en un ambiente relajado, con luz tenue o al aire libre. Todos los ejercicios pueden realizarse en solitario o acompañados.

Estar acompañados.

Al levantarme me acordé de mi primera profesora de meditación. Cuando recién comencé con esto procesos. Yo tendría unos 23- 24 años. Éramos tres los que hacíamos meditación, todos los jueves a las 15hs. Yo sabía muy poco acerca de la meditación pero esos encuentros eran especiales. Compartir una circunstancia especial y particular; entre otras cosas compartíamos el silencio, el dejarnos llevar por los sonidos.

Eran un ritual que habíamos conformado. Los jueves más allá de todo nos sentábamos a escuchar, a tratar de transportarnos tanto internamente como externamente.

El compartir momentos de meditación con otras personas vuelve al acto meditativo doblemente significativo. Animarse a llevar a otros por los senderos del silencio, de la imaginación, del propio cuerpo, el sonido es un ejercicio sumamente interesante de realizar.

Cuando el silencio es compartido se hace doblemente fuerte. La energía se junta, se transforma.

Piensa en cómo podrías armar este viaje meditativo para otras personas. Piensa en compartir ese momento. ¿Cómo  lo prepararías?

No obligues a nadie a realizarlo, simplemente haz la invitación.

Por un lado este ejercicio implica dos cosas: La primera de ellas es el ejercicio de preparar un momento espacial para otra persona (como cuando uno prepara una comida para los amigos o familiares); por otra parte invita a realizar una revisión de tus formas de meditación, es decir, replantearte estados y sensaciones que te son agradables para poder preparar el viaje para otros.

Todos tenemos la posibilidad de llevar a otros de viaje a través del sonido, la respiración y las palabras. Ésta es una herramienta fundamental con la que contamos todos. Saber utilizarla nos puede ayudar en diversas circunstancias. Por ejemplo para calmar una situación o a una persona, para calmarnos a nosotros mismos, para enfrentar una situación en particular o simplemente para sentirnos acompañados.

Algunas cosas que puedes tener en cuenta al momento de realizar este ejercicio:

-En una primera instancia en lo posible trata de que el grupo sea pequeño (no más de tres personas)
-Piensa en el espacio dónde realizarás el ejercicio (puede ser al aire libre). Cuando pienses en el espacio trata en lo posible de que no sea ruidoso, de fijarte en la temperatura de ese espacio, que no corran corrientes de aire fuerte o haga mucho calor. Adecua el espacio a tus necesidades, con almohadones, mantas, olores particulares (incienso)
-Es muy importante tu seguridad como guía. Todos somos capaces de contar historias. Si tú estás seguro de que puedes guiar a los demás a una linda experiencia, seguramente será una linda experiencia.
-Disfruta el ejercicio. El sólo hecho de compartir la experiencia será revelador.
-Piensa en cómo invitarás a las personas. No siempre tienes que decirles que es un ejercicio meditativo, puedes decirles que es un viaje. Es importante que los que te acompañen se encuentren predispuestos a seguirte en el ejercicio.
-Ten en cuenta el horario en el cual realizarás en ejercicio.
-Comienza con un ejercicio de respiración simple (por ejemplo que cierren los ojos y presten atención a su respiración sin cambiarla, que traten de imaginar cómo recorre el aire su cuerpo antes de salir al exterior) Guíalos con tu voz durante este ejercicio. (IMPORTANTE: siempre ten en cuenta que los ejercicios de respiración pueden producir mareos o malestar, principalmente si se realizan después de comer o si las personas sufren alguna condición médica.)
-No todos los ejercicios tiene que realizarse en el suelo, las personas lo pueden realizar sentadas en una silla o acostadas.
-Cuida tu tono de voz al guiar, habla despacio, pausado. Busca una cadencia en la voz.
-Pregúntate cuándo es necesario guiar con tu voz y en qué momentos sólo es necesario el silencio u otros sonidos.
-Prepara el o los ejercicios con antelación y, en la medida de lo posible, trata de que no duren más de 30 minutos.
-Cuando terminen el ejercicio siempre acuérdate de decirles que se levanten lentamente. La salida de los ejercicios meditativos es una de las partes más importantes. Una buena idea siempre es quedarse sentados hablando de la experiencia unos minutos antes de levantarse. Pregunta cómo se sienten.
-Haz los ejercicios planteados con ellos.

Luego de realizar la experiencia escribe en un cuaderno cómo te sentiste al respecto de este ejercicio.

Aquí dejo un audio que puede ser de ayuda:

Clic AQUI para el link al audio.

Ilustración de portada: Flores en acuarela por William Buelow Gould.


 

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