Este post es parte de la serie titulada: Las piezas y su historia

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[dropcap letter=”B” shape=”square”]usco en mi “Cuaderno de piezas” lo escribo intermitentemente desde el 1/5/2010. Allí hay pensamientos acerca de las piezas, descripciones, enmarañadas preguntas acerca de la vida e interpretaciones sonoras, todo en una confusión constante llena de tinta semi borroneada por la humedad.[/dropcap]

El cuaderno debe tener unas 500 hojas y debe de ser el primer y único cuaderno al que he arrancado hojas pero no he destartalado. Envidio de buena gana la prolijidad de otras personas en ese sentido. Hay personas que atesoran los cuadernos en los que escriben, prolijos, donde la letra se entiende por completo, se encuentran todas las hojas, no hay tachones, ni borrones, los dibujos ejemplifican o decoran las hojas hermosamente. Esos cuadernos son en sí obras de arte para mí. Son las cosas más lindas que dejan tras de sí ciertos artistas y/o físicos. Recuerdo los dibujos y los escritos de Alejandra Pizarnik con su letra minúscula pero prolija:

“8 de marzo
Si pudiera tomar nota de mí todos los días sería una manera de no perderme, de enlazarme, porque es indudable que huyo, no me escucho…
El más grande misterio de mi vida es este. ¿Por qué no me suicido? En vano alegrar mi pereza, mi miedo, mi distracción. Tal vez por eso siento, cada noche, que me he olvidado de algo.” Alejandra Pizarnik  Diarios 1960-1968

Las desprolijidad prolija de Leonardo da Vinci, las cartas de Cortázar con sus dibujos (las cartas son como los diarios) o el diario de Picasso, el de Schrodinger. Todos guardan cierta prolijidad, un entendimiento post mortem. Bocetos de ideas, de palabras, de sonidos.

Nada de eso se encontrará en este cuaderno mío, la desprolijidad es tal que no sólo he logrado la discontinuidad en la escritura, sino que también en la forma de mi letra y en los manchones de las páginas. Además como cada vez que lo agarro escribo mecánicamente sin pensar, usted encontrará que está escrito de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba hacia abajo, de costado, transversalmente y hasta he encontrado inscripciones circulares.

Tan sólo lo agarro para escribir, como hoy a la mañana. No suelo sentarme a leerlo, tiene un polvo que deja mis dedos sucios aunque el olor semi húmedo de las hojas me agrada (aunque seis años no son nada he logrado que acumule el suficiente polvo y ese dejo de cuaderno de tiempos remotos). Hace unos días le hice rayones nuevos, algunas cosas a la par que editaba uno de los capítulos de Ritual Radio, rayones que sólo son posibles de interpretar en el momento; después quedan en forma de simples garabatos.

Pero como siempre voy anotando cosas al pasar éste cuaderno suele guardar algunas ideas acerca de piezas que se concretaron, ideas que luego pierdo y olvido porque soy igual de desprolija con mi memoria.

Hoy pasó algo particular, estábamos hablando con Daniel Iván acerca del tacto y los sentidos. Yo estaba leyendo en voz alta un fragmento de un libro.

“La sensibilidad táctil es probablemente el proceso sensorial más primitivo, que aparece como tropismo en el organismo inferior muchos organismos infrahumanos se orientan mediante sensibilizadores o antenas a través de las cuales se abren camino sensorialmente a través de la vida. Es también un medio de la mayor importancia en la vida humana.

Daniel Iván se detuvo y me comentó que nosotros habíamos llegado a una conclusión similar en una pieza que hicimos juntos hace unos años pero que no recordaba cuál era, y que habíamos puesto la frase algo así como: “todos los sentidos son reminiscencias del tacto”.

Instintivamente me acordé “A greater Purpose” un video que, acompañado de una página de Internet, realizamos juntos en el año 2012. Creía que esa podía ser la pieza que contenía la frase. Después de comer fui en busca del video para encontrar la frase, sin embargo allí no aparece. Pero me encontré con un video que hacía mucho tiempo no veía y del que tengo escasos recuerdos de cómo fue ideado.

Así fue como busqué en mi “Cuaderno de piezas” algún registro de los procedimientos, o en todo caso, anotaciones aisladas que me diesen una pista de cómo pensamos el video. Por supuesto no encontré ninguna anotación. El “Cuaderno de piezas” se corta casi abruptamente en noviembre de 2011 y lo retomo el 4 de julio de 2012 con una sola anotación ese año:

“4/7/2012
Pasó mucho tiempo y pasaron muchas cosas.
Ahora tengo un trabajo más o menos. 9 horas de jueves a domingos vendiendo ropa de bebés.
Absolutamente nada que ver conmigo. Paga la renta, el teléfono y un poco la comida. No dejo de preguntarme si soy una mujer de mi tiempo.

La mala gana con ese trabajo no era por el trabajo en sí, sino que no me retaba a nada nuevo, eran nueve horas aburridísimas que traté de rellenar con otras cosas. Sin embargo me las ingenié para seguir haciendo cosas en materia de sonido, una de ellas fue “A greater Purpose”.

Retomo la escritura del “Cuaderno de piezas” el 10 de marzo de 2014:

“Dos años que no monto una palabra en este diario. De él sale un olor a humedad que me sube por las cornisas de los agujeros de mi nariz. Está mojado, lo que supone que el diario decidió escribirse solo el año pasado en época de lluvias. Horrenda – hermosa lluvia. Llovió todo lo que recuerdo.

Hoy leyendo otro diario (el de Katherine Mansfield) me acordé de éste; mi diario de piezas.”

“A greater Purpose” quedó en el limbo junto con otras piezas y pensamientos que no alcancé a escribir. De esas piezas no queda más registro que mi memoria, que como ya dije es bastante escasa, y en algunos casos la memoria bastante buena de Daniel Iván.

De “A greater Purpose” recuerdo que entre tanta lluvia aparecieron varios alacranes de tamaño medio dentro de la casa y que mis gatos se encargaron de matar apropiadamente. Uno de esos alacranes lo recogió Daniel para hacerle una foto o algo por el estilo y lo colocó en su escritorio; al otro día una fila gigantesca de hormigas rodeaban al alacrán y lo repartían en pedacitos minúsculos llevándoselo con un propósito menos artístico. Daniel filmó el recorrido de las hormigas. Recuerdo que conversamos como siempre acerca de por qué hacemos lo que hacemos, de si tiene un significado hacerlo y esas cosas habituales en estas profesiones. Yo en la situación en la que me encontraba sentía que estaba dedicando el poco tiempo libre que tenía a hacer piezas que nadie escuchaba o veía y como siempre no entendía por qué lo estaba haciendo.

La mayoría de las cosas que uno hace no tiene un claro por qué.

Frente a nosotros seguramente estaba el alacrán junto con las hormigas y de repente todo cobró sentido y por eso nos pusimos a hacer cosas irrelevantes nuevamente.

Así creo yo surgió “A greater Purpose”

Ir al sitio de la pieza: http://agreaterpurpose.danielivan.com/

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