Sea siempre un observador

¿Es posible que siendo lunes usted pueda dejarse llevar por la gravedad?

Para este lunes le propongo el siguiente ejercicio:

  • Quítese los zapatos
  • Siéntese cómodo en una silla o en un banco
  • Mire hacia adelante y ponga su espalda recta
  • Coloque sus brazos a los costados (déjelos colgando)
  • Sienta como el peso de sus manos jalan sus hombros hacia abajo
  • Sienta la gravedad en la que está sumergido todo su cuerpo
  • ¿La siente? ¿Siente como le ocurre lo mismo a sus pies?
  • Ahora, sin salir de esta posición, mire los objetos que hay a su alrededor, todo lo que esté al alcance de su mirada
  • Tómese su tiempo
  • ¿Nota como todo está apoyado sobre algo? ¿Como todo se sostiene para no caer hacia el centro de la tierra?
  • Ahora, sin salir de esta posición, emita un sonido vocal continuo, respire y vuelva a emitirlo
  • ¿Siente como el aire sale de sus pulmones?
  • ¿Siente como transforma la gravedad en este mismo instante? ¿Siente como el sonido transforma la gravedad?
  • Ahora, aplauda
  • Ahora, exhale
  • ¿Lo siente? todos esos sonidos que ha provocado tienen algo en común:
  • NO LOS AFECTA LA GRAVEDAD
  • Usted ha creado algo que está libre de toda gravedad, ha creado algo que no se rige por las interacciones fundamentales de la naturaleza  (La interacción gravitatoria, la electromagnética, la interacción nuclear fuerte, la interacción nuclear débil). Aunque el aire por donde se mueve el sonido sí es afectado por la gravedad, el sonido en sí mismo no está afectado
  • Vuelva a emitir un sonido vocal continuo mientras mira todos los objetos que lo rodean
  •  ¿Entiende lo que sucede?
  • ¿Entiende la forma fundamental en la que usted afecta el mundo en este mismo instante? ¡Está creando algo que contradice las leyes físicas del mundo!
  • Está creando algo irreverente, algo que va en contra de todo lo esperado
  • Ahora, calle
  • Algo que es efímero, que al no tener gravedad no deja huella alguna en el mundo físico de forma natural e instantánea. Salvo la memoria del suceso
  • La memoria otra cosa que no tiene peso, ni volumen, ni masa
  • En el mismo instante que usted ha realizado este ejercicio archivó un registro en su memoria
  • Ha desafiado las fuerzas de la gravedad DOS veces al mismo tiempo
  • ¿Realmente se da usted cuenta de cómo afecta el mundo todos los días, en cada instante?
  • Ahora, prepárese un té, un café, un refresco, un vaso de agua. Libérese de cualquier preocupación que haya tenido antes de este ejercicio. Enséñese a volar

 

Para un inicio de semana elijo compartir un ejercicio nacido en uno de los seminarios de “Habitando el Sonido” basado en un ejercicio de Pauline Oliveros dedicado a  Amelia Earhart llamado “Teach Yourself To Fly”

“Cualquier número de personas se sientan en un círculo mirando hacia el centro. Ilumine el espacio con la luz azul tenue. Comience observando su propia respiración. Sea siempre un observador. Poco a poco permita que su respiración se haga audible. Luego gradualmente introduzca su voz. Las cuerdas vocales vibran en cualquier modo naturalmente. Permita que la intensidad de las vibraciones aumente muy lentamente. Continúe todo el tiempo posible, naturalmente, y hasta que todos los demás estén quietos, observando siempre su propio ciclo de respiración.” Teach Yourself To Fly- Pauline Oliveros – Sonic Meditations.




Notas en audiocasete y un pequeño film

Después de perder de vista, John Hull sabía que si él no trataba de entender la oscuridad lo destruiría. En 1983 comenzó a llevar un diario de grabaciones de audio en casete.

Durante tres años, John grabó más de dieciséis horas de material, un testimonio único de la pérdida, el renacimiento y la renovación, la excavación hacia el mundo interno de la ceguera.

Publicado en 1990, los diarios fueron descritos por el neurólogo Oliver Sacks como

“Una obra maestra … el relato más preciso, profundo y bello acerca de la ceguera.”

Éste pequeño documental realizado Peter Middleton y James Spinney y publicado por el diario New York Times cuenta con la colaboración del diseñador de sonido suizo Joakim Sundström quien ha participado en film como Deep Water  y Berberian Sound Studio entre muchos otros films – recomiendo seguirle la pista de su trabajo-

Notes of Blindness es un film sencillo pero extraordinario que se complementa con un viaje inmersivo de Realidad Virtual diseñado para experimentar con Oculus y que se puede ver desde la propia página de Oculus. AQUI

https://vimeo.com/84336261

Película: Notes of Blindness
Año: 2014
Dirección: Peter Middleton y James Spinney




Mi vecina sabe de ingeniería de audio

Voy es escribir algo que puede ser controversial para muchos pero mi Frank Sinatra es Marc Anthony.

Desde que vivo en México entiendo la música migrante (hay quienes discutirán el término) de otra forma, me gusta. No estoy diciendo que la tolero estoy diciendo que me gusta. Políticamente incorrecto quizás, pero acerca de sonidos no hay nada escrito.

Hace algún tiempo cuando hacía el podcast “Una chica hablando de sonido”  hice el que fue para mí el mejor programa de esa serie cuando hablé de música Pop.

Me gusta sentarme a escuchar la música taquillera, la que nos queda rondando en la cabeza por días y uno ni conoce quién la canta o de dónde ha salido. Me gusta analizar a los ingenieros de audio que están detrás de esas canciones, que para mí son los verdaderos artistas del asunto.

Yo no digo que Marc Anthony no cante nada, pero uno se da cuenta que cantante de ópera no es y que si lo subiésemos al ring con Ella Fitzgerald (que no Nina Simone) Ella, lo sentaría de un solo grito.

Pero cuando escucho que mi vecina pone a toda intensidad “Ahora quien” canción que creo conocer de toda la vida. Pienso:-se la debo haber escuchado cantar a los Pimpinela cuando yo tenía siete años; pero resulta que busco y encuentro que la canción es del 2004.


¿Qué hace que una canción así haga bailar a mi vecina de casi doce años y a mí me confunda a tal punto que piense que la conozco desde lo siete años?


Entiendo la construcción de los hits, de las recetas que hacen que los top ten lleguen a los top ten. Entiendo que la escuché tantas veces que hasta puedo llegar a creer que la escribí yo una noche muy inspirada.

Pero hay algo más, busco otras canciones de Marc Anthony y la verdad es que el tipo lo que se dice una voz potente no tiene. Detrás de esta canción que escucha mi vecina a todo volumen hay un equipo de ingenieros de audio entre los que se encuentran el gran Gustavo “Pichón” Dal Pont, Mauricio Gasca y Ted Jensen y es eso lo que hace que cambie la cosa.

Paro la oreja. Busco el álbum con la mejor calidad de sonido y lo comienzo a escuchar.

No puedo creer me encuentro cantando la canción como si conociera toda la letra (salvo la última estrofa que es imposible de replicar).

https://www.youtube.com/watch?v=toLrTToaN0M

Pero entonces pienso; ejercitemos el oído.


¿Cómo hace un ingeniero de audio para darle fuerza, potencia a una voz cuando no la tiene? ¿Cuáles son los recursos que utiliza?


Elijo ejercitar el oído con otra canción de Marc Anthony porque mi vecina me ha demostrado que debo ser fan. Comencé a apreciar Marc Anthony por tener letras fáciles de recordar; yo soy tan mala de memoria que la famosa canción de Frozen “let it go” siempre la termino cantando “let it be” confundiéndola con el otro hit de antaño.

Creo en usted que me lee y suele seguir mis locuras en estos post. Apuesto a su paciencia

Hagamos los siguientes ejercicios juntos.

Antes despójese de todos sus prejuicios y escuche simple y llanamente la siguiente canción.

(Aquí subo el vídeo de YouTube pero siempre es mejor si usted puede acceder a un audio de mejor calidad para realizar los ejercicios. Si va a realizar los ejercicios con el vídeo de YouTube trate de no mirar lo que muestra la pantalla solo escuche)

Hagamos el primer ejercicio:

Para este ejercicio necesitará papel y lápiz y escuchar con audífonos o con unas buenas bocinas:

Aquí enumero algunas cosas a las cuales prestarle atención para después analizarlas. Escriba lo que escuche en el papel.

https://www.youtube.com/watch?v=YXnjy5YlDwk

1 Preste atención a cómo comienza la canción: ¿Cómo son esos sonidos? ¿Hay un paisaje sonoro? ¿Cómo es la voz de Marc Anthony? ¿Cómo son los efectos de sonido a medida que avanza la introducción? ¿Cómo están paneados? ¿Escucha una sirena? ¿Escucha un auto arrancar?

2 ¿Cuándo comienza la canción? ¿Qué se escucha primero? ¿Cómo son las voces? ¿Qué cantan? ¿Cuándo comienza a cantar Anthony? ¿Cómo están paneados los instrumentos? ¿Cuándo se escucha por primera vez la voz de Marc Anthony? ¿Qué es lo que canta? ¿Algo importante o solo resalta el estribillo de la canción? Cuándo comienza a cantar la letra ¿qué pasa con los sonidos de fondo, con el paisaje sonoro?

3 ¿En algún momento se va del todo el paisaje sonoro que está detrás? ¿En qué momento el sonido de fondo se intensifica?

4 ¿Usted ya se puso a cantar? ¿Movió la cabeza?

5 ¿Podría describir cómo terminó la canción? ¿Cómo fue la intensidad a la que terminó? ¿Cuáles fueron los últimos sonidos? ¿Hubo algún paneo al finalizar?

Vamos por el segundo vídeo:

Sí, la canción no es de la poesía más absoluta pero escuche.

Prometo cambiar su perspectiva de escucha.

https://www.youtube.com/watch?v=NUsoVlDFqZg

1 ¿Cómo comienza esta canción? ¿Qué es lo primero que escucha? ¿Nota alguna relación con la canción anterior? ¿Esa voz presentadora está paneada? Escuche con atención y vuelva a preguntarse ¿está paneada? ¿Hacia qué lado?

2 ¿Cuándo comienza la canción? ¿Qué es lo primero que escucha? ¿Cuándo comienza a cantar Enrique Iglesias?

3 Ahora analicemos la voz de Enrique ¿Qué efectos tiene la voz? Si usted se fija bien notará que hay más de una voz grabada, una que se encima con la otra ¿Qué otros efectos puede reconocer?

4 Esta canción está difícil porque intervienen varias voces en distintos momentos. La segunda voz que aparece después de la de Enrique Iglesias ¿Qué efecto tiene? ¿Está paneada?

5 ¿Qué ocurre en el estribillo? ¿Cuántas voces diferentes reconoce? ¿Cómo son esas voces en comparación con la de Enrique Iglesias?

6 “Tú me miras y me llevas a otra dimensión” dice Enrique y de repente aparece otra voz efectada ¿La escucha? ¿En qué momento de la canción aparece este efecto? ¿Se repite en alguna otra parte? ¿Si usted tuviera que replicar ese efecto cómo lo haría?

7 ¿Cómo termina la canción? ¿Escucha una sirena?

Vamos por la tercera, es el playlist de mi vecina:

La siguiente es pegadiza como pocas.

https://www.youtube.com/watch?v=VMp55KH_3wo

1 Nuevamente ¿Cómo comienza? ¿Cómo es el paisaje sonoro? ¿Escucha los efectos de sonido? ¿Cómo son? ¿Entiende algo del diálogo? ¿Escuchas bocinas?

2 ¿Cuándo comienza la canción? ¿Qué es lo primero que escucha? ¿Cómo son esos coros? ¿Cómo es el estribillo? ¿Reconoce el dobleteo de las voces? ¿Cuántas voces diferentes reconoce? ¿Están paneadas?

3 Comienza la parte cantada de la canción ¿Cuántas voces distintas reconoce? ¿Cómo están penadas esas voces? ¿Cómo son esas voces? ¿Cuáles son los instrumentos que más sobresalen?

4 ¿Cómo termina la canción? ¿Escucha un auto irse? ¿Escucha una bocina?


¿Por qué me gusta escuchar este tipo de canciones?. El armado de los sonidos es muy interesante.


Mantener esos coros de voces y que sobresalgan y no se encimen es un trabajo muy preciso, hay que resaltar las cosas en el momento adecuado y con el efecto adecuado, hay que tener oído.

Son muchas voces con diferentes frecuencias a eso se le suman los instrumentos que sobresalen por sí solos y además el paisaje sonoro.

Me gusta analizar este tipo de canciones porque cuando uno escucha realmente se da cuenta que es un trabajo de comparaciones, de resaltar unos sonidos frente a otros.

En estas tres canciones encontramos que comienzan con paisajes sonoros (inventados o no) pero hay una pequeña introducción no musical. ¿Por qué? Simple esta introducción hace que cuando la canción comienza se escuche  potente, con más energía, con un volumen más intenso. Un simple juego de comparación.

Escuche nuevamente cualquiera de las canciones anteriores cuando comienza la música y notará que parece que el volumen aumenta al comenzar la música. No es que el volumen aumente es que en comparación con los sonidos de la introducción los sonidos de la música parecen más potentes. Excelente forma para darle punch al sonido, para que el sonido sea un golpe.

Si usted se fija las tres canciones comienzan por el estribillo; esto no solo es para que nos aprendamos el estribillo sino que sonoramente es un comienzo muy potente. Empezar por las sonoridades más potentes, que rítmicamente nos llaman la atención (esta forma de edición también sirve para editar las voces de un discurso/una locución, empezar con los sonidos más rítmicos que más llaman la atención es pensar la edición desde el lado de la composición)

Otra cosa para tomar en cuenta es que aunque en todas las canciones participan varias voces la voz principal no es la que llama más la atención; son las voces agudas y graves, las voces que hacen los contrastes, las que realmente resaltan la canción y las que surgen en los estribillos. También las que están paneadas y las que reciben otros tratamientos o efectos.

Un punto importante en la canción de Enrique Iglesias. ¿Se acuerda que en el punto 6 (“Tú me miras y me llevas a otra dimensión” dice Enrique y de repente aparece otra voz efectada) hice hincapié en esa voz efectada?. Si se fija ese efecto solo aparece una sola vez en la canción y es justo en la mitad de la canción. ¿Por qué? Es un efecto que repetido sería cansador sin embargo puesto en ese contexto (justo en la mitad) realza la voz de Enrique Iglesias y lo que dice.

¿Por qué escuchar con atención este tipo de música?

Es sumamente útil para cuando uno edita voces, da ideas de cómo panear, cómo utilizar las reverberancias, qué efectos usar para realzar ciertos sonidos, ciertas partes del relato. Detrás de este tipo de canciones hay grandes ingenieros de audio que, para mí, son los verdaderos artistas del asunto; son lo que finalmente llevan una canción al top ten, los que hacen que la canción se quede en nuestro cerebro aún tan solo escuchándola una vez.

Agradezco profundamente a mi vecina que con sus oídos disfruta justamente de esto; del sonido. Quizás puede gustarle Enrique Iglesias pero en el fondo sabe que en realidad está profundamente enamorada de Carlos “El Loco” Bedoya.




Los sonidos que hay mientras duermes

¿Alguna vez te has puesto a pensar en los sonidos que hay a tu alrededor mientras duermes?

¿Cómo es el sonido de tu respiración? ¿Qué otros sonidos acompañan tus sueños o tus pesadillas?

¿Cómo es el paisaje sonoro que te rodea?

Es verdad, muchas veces nos quedamos despiertos hasta tarde y entonces nos damos cuenta de cómo cambia el paisaje sonoro, de cómo cambian la intensidad de los sonidos.
Ante esa situación es probable que también nosotros bajemos los decibelios de los sonidos que habitualmente realizamos. Caminamos más despacio, bajamos la voz, nos movemos sigilosamente, incluso si estamos solos, o por el contrario ante tanta soledad sonora tratamos de ocupar el espacio que ocupa el silencio con otros sonidos tan sólo para sentirnos acompañados.

Pero no me refiero a esa situación en la que somos conscientes de los sonidos que nos rodean y a su vez el medio ambiente es consciente de que estamos despiertos. Esa es una situación completamente diferente a los sonidos que nos rodean cuando dormimos.

Cuando dormimos nosotros somos sujetos pasivos dentro del paisaje sonoro, modificándolo y siendo parte de él como es habitual, pero parcialmente inconscientes de lo que sucede a nuestro alrededor.

Varias veces realicé la experiencia de colocar una grabadora encendida durante toda la noche para grabar los sonidos que me rodean mientras duermo, tengo varias horas de grabación de esos paisajes sonoros de por lo menos 7 horas de duración.

Debo confesar que pocas veces escuché las grabaciones enteras, no ya por la carga horaria que eso supone sino por cierta inquietud de detectar sonidos que me acompañan durante la noche y que no imagino que están allí.

Las veces que he realizado este ejercicio, que lleva su tiempo pero que recomiendo realizar, me encontré frente a una grata experiencia.  Por una parte la grabación está poblada de minúsculos sonidos que reconozco y otros tantos de los cuales no tengo idea de dónde provienen. Me he rebanado los sesos buscando su fuente de procedencia pero al ser sonidos tan minúsculos pasan casi totalmente desapercibidos durante mis horas diurnas. Sin embargo gracias a las grabaciones sé que están allí, que existen.

Comencemos analizando los sonidos que nos acompañan al ritual de sueño.
¿Cómo son esos sonidos?

Yo tengo necesidad de ciertos ruidos cuando duermo (no tanto un sonido como el de la televisión). Una vez entrada en la oscuridad, la más tranquila de las noches, la más silenciosa, para mí suele ser una de las más ruidosas.

Me gustan y duermo mejor en las noches de luna llena cuando la quietud nocturna en general se altera dando paso a todos los sonidos como si fuese de día. En mi caso esas noches los gallos cantan sin horario restringido, los perros se alteran, las demás personas se quedan despiertas por un tiempo más prolongado, se escuchan más autos. ¿Has notado cómo cambia el mundo sonoro con la luna?

¿Cómo son los últimos sonidos que escuchas antes de ir a acostarte?¿Cuáles son tus sonidos preferidos?¿Cómo influyen es tu forma de dormir?

Ahora veamos los sonidos que nos rodean una vez que estamos dormidos.
¿Cómo influye el paisaje sonoro que nos rodea en nuestro descanso?

Con esta pregunta no hago referencia a si descansamos bien o descansamos mal. A si dormimos lo suficiente o no. Esta pregunta va por otros caminos.

¿Cuántas veces te ha ocurrido encontrarte en pleno sueño con sonidos de la realidad? Suele ocurrir principalmente con los sonidos de las alarmas. ¿Cómo hacen esos sonidos para llegar tan lejos en nuestro subconsciente? ¿Cómo es posible que nuestro cerebro los asimile y nos cuente una historia onírica a través de ellos?

Pensemos también en los sonidos que emitimos mientras estamos dormidos. Somos capaces de hablar, nuestra respiración suele cambiar, emitimos pequeñas quejas, murmuramos.

Estos sonidos dicen mucho acerca del sendero que transitamos al dormir, un camino del que poco sabemos y del que tan sólo nos quedan ciertos dudables resquicios por la mañana. Esos sonidos que realizamos mientras dormimos son la única prueba que existe de nuestro paso por el universo onírico. ¿Por qué no grabarla y escucharla?

Ejercicio. En un papel escribir las siguientes preguntas y sus respectivas respuestas antes de ir a dormir:

  • ¿Cómo son los últimos sonidos que escuchas antes de ir a acostarse?
  • ¿Cuáles son tus preferidos?
  • Recuerda y describe con detalles, la sensación que te produce dormir con sonidos que no son los habituales. Por ejemplo si has salido de campamento ¿Recuerdas cómo era ese paisaje sonoro? O si has dormido en otra casa, o en un autobús, o un avión, etc. ¿Cómo te sentiste? ¿Qué sonidos vienen a tu memoria?
  • Pon cerca del lugar en el que duermes una grabadora y graba durante toda la noche. Por la mañana adelanta la grabación hasta la mitad de la cinta y escucha los sonidos que allí se producen. ¿Cómo son? ¿Cómo es el sonido de tu respiración mientras duermes? ¿Roncas? ¿Cómo es el sonido de tus ronquidos? ¿Hablas? Si duermes con otra persona ¿Qué sonidos realiza esa otra persona? (si puedes escucha la grabación con esa otra persona)

También ten en cuenta los sonidos que te rodean. Escucha el comienzo de la grabación, la mitad y el final y compara cómo cambia el paisaje sonoro a tu alrededor.




El arte de aprender

Me sigue gustando lo que dice, en sus palabras encuentro pensamientos que a su vez me dejan pensando. No hay dogmas, tan sólo preguntas y pensamientos.

Mi viejo fue la primera persona que me extendió un libro suyo (y eso que mi viejo no es de libros) yo tendría unos 14 – 15 años el libro se llamaba “Cartas a las escuelas”.

“ 1 de diciembre de 1978

Todo el movimiento de la vida es un aprender. Jamás hay un instante en que no se esté aprendiendo. Toda acción es un movimiento del aprender, y lo es cada relación. La acumulación de conocimientos, que llamamos aprender, y a la cual nos hallamos tan habituados, es necesaria dentro de un alcance limitado, pero esa limitación nos impide comprendernos a nosotros mismos. El conocimiento es más o menos mensurable, pero en el aprender no hay medida. Esto es realmente muy importante que se comprenda, en especial si uno quiere captar el pleno significado de una vida religiosa. El conocimiento es memoria, y si ha observado usted lo real, el presente no es memoria. La memoria no tiene cabida en la observación. Lo real es lo que verdaderamente está sucediendo. El segundo siguiente es mensurable y éste es el modo en que opera la memoria.

Para observar el movimiento de un insecto se requiere atención – si es que está usted interesado en observar al insecto, o cualquier otra cosa que le interesa. Esta atención tampoco es mensurable. Es responsabilidad del educador comprender toda la naturaleza y estructura de la memoria, observar esta limitación y ayudar al estudiante a que vea esto. Nosotros aprendemos de los libros o de un maestro que posee una gran cantidad de información acerca de un tema determinado, y nuestros cerebros se llenan con esta información. Información acerca de cosas, acerca de la naturaleza, de todo lo que es exterior a nosotros; y cuando queremos aprender sobre nosotros mismos, recurrimos a los libros para que nos enseñen al respecto. Este proceso continúa así interminablemente y, poco a poco, nos convertimos en seres de segunda mano. Este es un hecho observable por todo el mundo, y en esto consiste nuestra moderna educación.

Como lo hemos señalado, el acto de aprender es el acto de la observación pura, y esta observación no se halla retenida dentro de la limitación de la memoria. Nosotros aprendemos a ganarnos la vida, pero jamás vivimos. La capacidad de ganarnos la vida nos ocupa la mayor parte de nuestra existencia; difícilmente tenemos tiempo para otras cosas. Encontramos tiempo para los chismes, para que se nos entretenga, para jugar, pero esto no es vivir. Existe todo un campo que es el verdadero vivir, campo que se encuentra completamente descuidado.

Para aprender el arte de vivir, uno debe disponer de ocio. La palabra ‘ocio’ se interpreta muy mal, como lo dijimos en nuestra tercera carta. Generalmente significa no estar ocupados con las cosas que debemos hacer, como el ganarnos la subsistencia, ir a la oficina, a la fábrica, etcétera, y sólo cuando eso se termina hay ocio, hay tiempo libre. Durante ese llamado ocio lo que ustedes quieren es que se les entretenga, quieren relajarse, desean hacer las cosas que realmente les gusta hacer o que exigen de ustedes la máxima capacidad. El tener que ganarse la subsistencia – sea lo que fuere que hagan – se opone a lo que llaman ocio. Y así siempre hay tensión; tensión y el escapar de esa tensión. Y el ocio existe cuando no hay tensión. Mientras dura ese período de ocio, toman ustedes un diario, abren una novela, charlan, juegan, etcétera. Este es el hecho real, esto es lo que ocurre en todas partes. Ganarse la vida es la negación del vivir.

Llegamos así a la pregunta: ¿Qué es el ocio? El ocio, tal como se le considera, consiste en un respiro de las presiones que origina la lucha por la subsistencia. Esas presiones o cualquier otra presión que se nos impone, la consideramos por lo general como una ausencia de ocio; pero consciente o inconsciente existe dentro de nosotros una presión mayor: el deseo. Examinaremos eso más adelante.

La escuela es un lugar de ocio. Es sólo cuando uno dispone de ocio que puede aprender. Vale decir que el aprender sólo puede tener lugar cuando no hay presión de ninguna clase. Si nos enfrentamos a una serpiente o a un peligro, hay un tipo de aprendizaje que surge de la presión que ejerce el hecho mismo de ese peligro. Aprender bajo esa presión implica cultivo de la memoria, la que luego nos ayudará a reconocer un peligro futuro; y así ello se vuelve una respuesta mecánica.

El ocio implica una mente que no se encuentra ocupada. Es sólo entonces que existe un estado de aprender. La escuela es un lugar para aprender y no meramente un lugar para acumular conocimientos. Esto es realmente muy importante que se comprenda. Como dijimos, el conocimiento es necesario y tiene su propio limitado lugar en la vida. Por desgracia, esta limitación lo ha devorado todo en nuestras vidas y carecemos de espacio para aprender. Estamos tan ocupados con nuestros medios de subsistencia, que esto consume toda la energía del mecanismo del pensamiento, de tal modo que al final del día estamos exhaustos y necesitamos que se nos estimule. Nos recobramos de esta agotadora fatiga mediante el entretenimiento – religioso o de otra clase. Esta es la vida de los seres humanos. Ellos han creado una sociedad que les exige todo su tiempo, todas sus energías, toda su vida. No disponen de ocio para aprender, y así la vida se vuelve mecánica, casi carente de sentido. Debemos, pues, ser muy claros en la comprensión de la palabra ocio – un lapso, un período en que la mente no se halla ocupada en absoluto con cosa alguna. Es el tiempo de la observación. Sólo la mente que no está ocupada puede observar. Una observación libre es el movimiento del aprender. Este libera la mente de su condición mecánica.

¿Puede entonces el maestro, el educador, ayudar al estudiante a comprender por completo esta cuestión de los medios de subsistencia con todas sus presiones? – aprender eso también le ayuda a usted a obtener un trabajo, con todos sus miedos y ansiedades, y a contemplar el mañana sin pavor. Debido a que el maestro mismo ha comprendido la naturaleza del ocio y de la observación pura, ese tener que ganarse la subsistencia no se vuelve una tortura, un tormento a lo largo de toda la vida, y entonces él puede ayudar al estudiante a tener una mente no-mecánica. Es responsabilidad absoluta del maestro cultivar, en el ocio, el florecimiento de la bondad. Por esa razón existen las escuelas. El maestro tiene la responsabilidad de crear una nueva generación, a fin de cambiar la estructura social en cuanto a su total preocupación por los medios de subsistencia. Entonces el enseñar se vuelve un acto sagrado”.

En ese momento yo estaba cursando el tercer año de secundaria en el Colegio “Mariano Moreno” en Buenos Aires. Entendí de lo que hablaba, mis maestros por aquel entonces, principalmente los del departamento de física abogaban por este tipo de aprendizaje. Me recuerdo realizando experimentos de física en las horas del recreo, me recuerdo jugando al truco, hablando de la vida, tomando mate. Era ese el lugar y esa la función. Así fue como me fueron llevando de la mano por el camino de las historias de la física y de la matemática. Así fue como quedaron en mi memoria nombres, ecuaciones y teorías; pero por sobre todos los conocimientos, la experiencia compartida, la sensación de estar haciendo nada y estar haciéndolo todo.

Más tarde en un viaje con libro en mano me encontré el siguiente pensamiento, el cuál todavía intento poner en práctica todos los días. Es sumamente complicado de tan simple que es.

“Cuando hacemos un esfuerzo para escuchar, ¿estamos escuchando? Ese esfuerzo mismo, ¿no es una distracción que impide el escuchar? Cuando usted escucha algo que le causa deleite, ¿hace un esfuerzo? […]. No podemos percibir la verdad, ni ver lo falso como falso, mientras nuestra mente está ocupada, de cualquier forma que sea, con el esfuerzo, la comparación, la justificación o la condena […].

El escuchar es, en sí mismo, una acción completa; el puro acto de escuchar trae su propia libertad. Pero ¿estamos realmente interesados en escuchar, en transformar nuestra confusión interna? Si usted escuchara… en el sentido de estar alerta a sus conflictos y contradicciones, sin forzarlos dentro de ningún patrón particular de pensamiento, tal vez estos conflictos y estas contradicciones podrían cesar por completo. Vea, estamos constantemente tratando de ser esto o aquello, de lograr un estado especial, de capturar una clase de experiencia y de evitar otra, de modo tal que la mente está siempre ocupada con algo; jamás está quieta para escuchar el ruido de sus propias luchas y dificultades. Sea sencillo… y no trate de llegar a ser alguna cosa o de capturar alguna experiencia”.
5 de enero; Comentarios sobre el vivir, Series I, II y III – Serie II
Jiddu Krishnamurti 12 de mayo de 1895 – 17 de febrero 1986




Aprendiendo a escuchar

Me levanto temprano, mi estómago no se siente del todo bien. Me preparo un té de romero y limoncillo. Abro mi computadora y me encuentro este film.

Un viaje a través de la experimentación sonora, la radio y el sonido.
Uno de esos días en los que uno se siente afortunado. El té de romero y limoncillo más que una infusión curativa se torna un compañero de viaje.

Learning to listen es un documental que cruza las líneas divisorias entre la música experimental y arte sonoro. Se trata de una serie de entrevistas con diversos artistas donde se establecen discusiones acerca de su trabajo sonoro en relación con los movimientos del proceso creativo. Es una experiencia de escucha, un recorrido por la historia del arte sonoro contemporáneo.

https://vimeo.com/deafpictures/learningtolisten

“Learning to Listen” (Aprender a escuchar)
Director: Dan Linn-Pearl, Marianna S. A. Roe, Andi Spowart
Año:2014
Licencia: Creative Commons Attribution 3.0 Unported




Hilando sonidos

Parece ser que todo se limita a un tiempo perfectamente definido: 3 minutos.

Las piezas de radio experimental, arte sonoro y música concreta están siendo condenadas a quedar en el olvido o en el peor de los casos a ser cortadas por la mitad, peor aún, descuartizadas ni bien comienzan. Las piezas de más de 5 minutos de duración son descartadas automáticamente por algunas personas, tanto si son para ser escuchadas como transmitidas por radio o cualquier otro medio de comunicación. En muchos casos la duración de la pieza determina su posible transmisión.

El tiempo apremia y los medios de comunicación nos han acostumbrado a ciertos parámetros de tiempo; una canción en radio nunca dura más de 7 minutos cuando mucho y hay quienes en ocasiones especiales pueden llegar a transmitir una canción de 15 minutos; pero la mayoría de las canciones no van más allá de los 5 minutos.

Nosotros como oyentes no sólo estamos de acuerdo con esos parámetros, sino que muchas veces los incentivamos; si algo dura más de 7 minutos nos cansa, nos agobia e inmediatamente cerramos el oído, lo clasificamos de ruido en el mejor de los casos y no nos tomamos la molestia de escucharlo completo.

¿Cuándo fue la última vez que usted se sentó y escuchó un ópera completa?

Pienso que hay que respetar la larga duración de las piezas enteras, tal cual fueron pensadas. No se puede cortar una pieza de radio experimental, arte sonoro o música de cualquier tipo para pasar a una tanda comercial, del mismo modo que en una galería no se pueden cortar los cuadros para dar a conocer  a los auspiciantes de la muestra. Con esto no quiero decir que como se trata de “arte” no se corta.

Pienso en Eliane Radigue y sus piezas de 58 minutos y entonces me pongo a escribir lo que usted está leyendo en estos momentos. Eliane Radigue es una artista de obras que van desde los 30 a los 58 minutos de duración realizadas a partir de una grabadora de cinta analógica y los módulos de un sintetizador ARP. Cada sonido tiene un porqué en las piezas creadas por Eliane Radigue.

Los sonidos van evolucionando con el tiempo, se transforman y forman diversas atmósferas. Escuchar cada mínimo detalle, es la esencia del asunto. No importa cómo se llama la obra, ni cómo fue producida; importan, eso sí, las sensaciones que producen. Importa lo que uno siente frente a lo que está escuchando, y para eso uno tiene que estar dispuesto a “perder el tiempo” y a que el oído (de la mejor de las formas) se deje llevar no por la duración sino por lo que cuentan los sonidos.

Eliane Radigue

Eliane Radigue trabaja de una forma muy singular a ir tejiendo en un inmenso telar,  cada sonido lo transforma una y otra vez pasándolos por osciladores, modulaciones de frecuencia y aplicando cambios mínimos con cada nueva pasada. Si uno puede dejarse llevar por esos mínimos cambios se dará cuenta de cómo se transforma cada tono y, a su vez, de cómo nuestra escucha se transforma en una escucha “Enfática”; en donde prestamos atención a las sensaciones las cuales son comúnmente descritas como el producto psicológico del sonido, como lo propone Francois Delalande1.

Existen diversas teorías y propuestas sobre la escucha. El pionero de la música concreta Pierre Schaeffer identifica los 4 famosos modos de audición:

Escuchar: Cuando el oyente se interesa por identificar de dónde proviene el sonido y el mensaje que éste conlleva. La atención se concentra en lo que ocurre con el sonido. Por ejemplo, si escuchamos un vehículo que pasa por la calle muy rápido.

Oír: Cuando el oyente no tiene intención de escuchar y sin embargo percibe el sonido.

Entender: Corresponde a un proceso selectivo donde algunos sonidos son preferidos respecto de otros. Esto significa mostrar atención en la escucha.

Comprender: Tiene una doble relación entre escuchar y entender. Comprendo lo que percibo en la escucha gracias a que he decidido entender; y viceversa, percibo lo que estoy entendiendo.

Comprender es dejarse llevar, es “perder el tiempo” frente al sonido. Es entender la obra completa y buscar nuestro propio significado.Por este motivo, la obra no puede ser cortada.

A veces se piensa que  las piezas  tienen que amoldarse al lugar que las contiene y no al revés, ya sea en la radio, en un concurso, en una exposición, etc. Todo ya se encuentra preestablecido tanto para el artista como para el oyente, tanto el tema como la duración, como la forma, etc. Pocos medios son los que se adaptan a la obra en sí, uno como artista debe adaptarse al medio. ¿Debe?

Hablar de Eliane Radigue es hablar de una composición de cosas. En primer lugar es una exponente esencial de la música contemporánea experimental. Estudió técnicas de música electroacústica en los años 50′ junto a Pierre Schaeffer y Pierre Henry.

En los años 70′ creó su primera pieza basada únicamente en el uso del sintetizador en un estudio que compartió con Laurie Spiegel, en la Universidad de Nueva York. Desde entonces su música se centró en el desarrollo y la lenta evolución de sonidos, teniendo como principales herramientas una grabadora de cinta y unos módulos del sintetizador ARP. Cabe destacar, también, su acercamiento al budismo tibetano (como muchos artistas y compositores experimentales), que influyó de forma intensa en toda su obra. Otra de las particularidades de esta artista es que trabaja con los errores de sonido que producen los dispositivos analógicos. Estos “errores de sonido” forman parte de sus piezas. Del mismo modo ha trabajado con altas frecuencias de sonido como con sonidos ultrasónicos

Forma parte del grupo de improvisación “Laptop” “The lappetites”; un grupo de mujeres de distintas generaciones vinculadas a la exploración del sonido. Existen algunas referencias de Eliane Radigue en Internet, en su mayoría son repeticiones de repeticiones en diferentes idiomas pero con el tiempo cada vez se encuentran más y más.

He encontrado dos referencias muy interesantes que no son las comunes:

Una pequeña entrevista para NWR Radio:

Una entrevista en radiom:

Ésta no sólo es una invitación a dejarse llevar de la mano de Eliane Radigue, sino que busca ser una reflexión sobre las formas de escucha a la que estamos acostumbrados.

Una reflexión sobre la importancia que merece respetar las obras tal como son diseñadas y no tratar de amoldarlas porque el tiempo nos apremia; una reflexión dirigida a los que deciden cómo son los concursos, quién y cómo definen las linealidades de los mismos.

Una reflexión en torno a dejar de utilizar la frase “perder el tiempo” de forma despectiva para poder utilizarla de una forma mucho más rica e interesante: “estoy dejándome llevar por el tiempo”.

Este artículo se publicó en la revista española Sonograma N°6 – 2010


1Francoise Delalande:
Es ingeniero y pedagogo francés considerado uno de los principales artífices de la actual renovación de la pedagogía musical.

Algunos CD de Eliane Radigue:

DVD




El oficio de cuidador de sonidos

El ser humano ha tenido desde siempre la necesidad de conocer su pasado y de conservar las vivencias del presente para poder transmitirlas. Se dice que “La historia puede definirse como la ciencia de la memoria” y esta memoria a lo largo de la historia de la humanidad ha sido y es acumulada y transferida por diversos medios.

Desde la memoria oral a la invención de la escritura en las distintas culturas, hasta la utilización de las nuevas tecnologías, hemos estado recabando, documentando, almacenando y transmitiendo información para contar la historia.

Hoy contar la historia no pasa simplemente por un libro escrito o una tabla o un pergamino; la historia se cuenta a través de la radio, de la televisión, de Internet hasta desde un cartel pegado a un autobús.

Las formas de registrar nuestro presente han cambiado y se han multiplicado y no sólo eso sino que además la cantidad de personas que participan en la obtención, documentación, almacenamiento y transmisión de la historia es cada vez mayor, incluso ahora es más fácil el intercambio y difusión de esa información. Sin embargo, los sonidos que forman parte fundamental en esta transformación de las nuevas formas de registrar y contar la historia han quedado relegados a jugar un papel secundario.

Tenemos información de cómo vivía el ser humano en el Paleolítico, pinturas, huesos, sitios arqueológicos nos dan datos precisos, pero poco sabemos de cómo se oían los sonidos, cómo eran los paisajes sonoros de la época.

Existe una ciencia denominada Arqueoacústica que centra sus estudios en el papel que juegan los sonidos en el comportamiento humano a través de la historia de la humanidad.

Desde tiempo remotos cuevas, templos, espacios sagrados prehistóricos, tumbas megalíticas, iglesias, edificios, sitios al aire libre han sido utilizados por sus características acústicas y sus cualidades sonoras especiales.

El pueblo Maya en México tenía un amplio conocimiento de las características de los sonidos, así mismo un desarrollo profundo de la escucha y por ende de la imitación.

“El variado espectro auditivo de los mayas también se puede estudiar en los diccionarios realizados por los españoles, como por ejemplo, en el caso de los tzeltales de Copanaguastla, donde se describen sonidos vinculados con las estridencias, roces, graznidos y murmullos de animales, maderas, piedras o cosas que se rozan o quiebran, o de las que se extraen sonidos musicales (incluso diferenciando éstos según el utensilio con que se les arranca el sonido y clasificando además la suavidad, estridencia e incluso la ‘soberbia’ del sonido obtenido). En cuanto a los sonidos que desprende el cuerpo humano, aparecen en múltiples entradas. Se especifica el ruido que hace la gente que pasa, se emplean voces que dan cuenta desde el rumor sordo comparable al que provocan el fluir del agua o el correr del viento (tinitet), hasta el transcurrir del gentío sobre la tierra, el murmullo ‘descomedido’ que provoca una multitud (cunan: juntarse, amontonarse) que hormiguea (tictonet), bulle (nic) y se atropella (Ruz, 1995: 46). En el caso de los animales, las aves, por ejemplo, cuyos gorjeos, cantos o graznidos era importante conocer, ya que sabemos que se acostumbraba imitarlas para atraerlas hacia el cazador (en busca de sus carnes o sus plumas).

Familia Lol, paraje de Chakte’ (1989).

En el registro de la historia sonora de la humanidad pocos son los interesados en recolectar sonidos como documentos para contar la historia, más allá de los sucesos sonoros de relevancia convencional (discursos, reportajes, música, etc.)

El sonido ha perdido valor frente a la palabra, el paisaje sonoro a nuestro alrededor se desdibuja frente al discurso y su significado. Sin embargo cuando escuchamos una grabación antigua, no sólo nos sentimos atrapados por las palabras, el todo de esa grabación nos cuenta la historia. Desde el formato de grabación y reproducción (un cilindro de cera, un disco vinilo, un fonógrafo, etc.) hasta los sonidos que vamos descubriendo de fondo.

En el arte de la reproducción esos sonidos toman una significación importante, tal es así que existen formas, dentro de las nuevas tecnologías, para hacer que suene a viejo. Pero por extraño que parezca cuando pensamos en registrar un hecho sonoro nos preocupan los sonidos que están de más, los borramos, nos deshacemos de ellos, los enmascaramos bajo el título de ruidos.

El ensayo sobre la economía política de la música titulado Ruidos”  del economista Jacques Attali comienza con la siguiente reflexión:

Desde hace veinticinco siglos el saber occidental intenta ver el mundo.Todavía no ha comprendido que el mundo no se mira, se oye. No se lee, se escucha. Nuestra ciencia siempre ha querido supervisar, contar, abstraer y castrar los sentidos, olvidando que la vida es ruidosa y que sólo la muerte es silenciosa: ruidos del trabajo, ruidos de los hombres y ruidos de las bestias. Ruidos comprados, vendidos o prohibidos. No ocurre nada esencial en donde el ruido no esté presente.” Jacques Attali


Conocer a una sociedad a través de sus ruidos, sus sonidos, sus paisajes sonoros como indica Michel Chión en su libro titulado El sonido”.

Uno de los sonidos grabados más antiguos que se puedan oír hoy en día es la voz de Gustave Eiffel grabada el 11 de febrero de 1891 mediante un fonógrafo de cilindros en el cual Eiffel declama un poema titulado “L’ acacia”.

¡Del año 1891 es el registro sonoro más antiguo al cual tenemos acceso!. ¿Qué ha pasado con el mundo sonoro anterior al 1900?

Sólo nos separan 119 años de esa grabación.

¿Cómo sonaba el mundo? ¿Cuántos sonidos han desaparecido que no conocemos?

Por otra parte hay que tener en cuenta que Eiffel era un personaje importante en esa época, tenía acceso a las nuevas tecnologías (el fonógrafo) y se podía dar el gusto de declamar y ser registrado, pero ¿y los otros sonidos?. Los sonidos comunes, los cotidianos, no fueron registrados y de ellos sólo han quedado huellas en poemas y escritos.
En el artículo El mundo es un paisaje sonoro mencioné la importancia del paisaje sonoro como documento que nos puede hablar de la situación política, económica, tecnológica y hasta ecológica de un determinado lugar la idea de Barry Truax continúa vigente.

“…la idea de que el sonido de una localidad particular (sus tónicas,señales sonoras y marcas sonoras) -al igual que la arquitectura local, sus costumbres y vestimenta- puede expresar la identidad de una comunidad, al punto de que los pueblos pueden reconocerse y distinguirse por sus paisajes sonoros. Lamentablemente, desde la revolución industrial, hay una cantidad cada vez mayor de paisajes sonoros únicos que o bien han desaparecido completamente o se han sumergido dentro de una nube de ruido homogéneo y anónimo que constituye el paisaje sonoro de las ciudades contemporáneas, con su omnipresente tónica: el tráfico.”  Barry Truax

Pero para analizar el tema de la importancia de los sonidos en nuestra historia y en la sociedad es importante analizar primero el tema de la escucha.

“Mediante hábitos determinados culturalmente, los seres humanos se proyectan a sí mismos sobre sonidos…No es el mundo el que nos proporciona objetos a oir, sino más bien nuestro conocimiento empírico el que crea el mundo y la forma en que oímos el ruido, la naturaleza y la música” ¿Cómo oímos lo que oímos?, esta pregunta ha sido y sigue siendo parte fundamental de muchas investigaciones y escritos sobre el tema, desde Pierre Shaeffer, John Cage, Barry Truax y muchos otras y otros se han planteado esta pregunta. Pero la artista, acordeonista y compositora, Pauline Oliveros no sólo ha planteado la pregunta sino que abre un espacio para experimentar las formas de escuchar el mundo desde otras perspectivas, desde la “escucha profunda”.

Desde el Instituto de escucha profunda Deep Listening Institute, del cual es fundadora, promueve un enfoque distinto a los modos de escucha.

El Deep Listening es una práctica desarrollada por la compositora Pauline Oliveros en la que se distingue el carácter involuntario de la audición y el carácter voluntario y selectivo de la escucha. Por medio de talleres, meditación, retiros e interacción de los sonidos a través de las nuevas tecnologías el Deep Listening nos proporciona otras formas practicables de escucha. El resultado de dicha práctica es el reconocimiento de los sonidos a otros niveles que proporcionan nuevas herramientas para explorar e interactuar con los sonidos ambientales e instrumentales en el ambiente artístico musical que tiene como eje la improvisación.

Como hemos estado viendo tanto el registro de sonidos como la escucha de los mismos es motivo de continuo análisis a través de diversas ciencias, del arte y de la historia. Sin embargo el hecho de escuchar es algo innato en el ser humano, propio de los animales, se encuentra inscrito en nuestros genes como un modo de percibir el mundo que nos rodea. Es algo que hacemos todos los días como abrir los ojos al levantarnos; aunque hay que aclarar que nuestros oídos permaneces abiertos todo el tiempo.

Al comienzo de este escrito hablaba sobre la importancia cada vez mayor que el ser humano le asigna a la información y cómo ésta es difundida por diversos medios en cantidades cada vez mayores. Hoy en día nosotros somos los que generamos la historia y a su vez tenemos la posibilidad de “escribirla”.

Nosotros somos los responsables de documentar esa historia y esa documentación no sólo pasa por coleccionar artículos, escribir libros, sacar fotografías, grabar imágenes, el registro y clasificación de los sonidos que nos rodean son documentos tan o más importantes como los demás.

Una fotografía necesita de un encuadre, que puede dejar de lado parte de la imagen, cuando uno prende una grabadora y registra un sonido no puede dejar otros sonidos fuera del encuadre. En mi intento de reflexionar sobre los medios de comunicación y sobre quiénes formamos parte de esos medios y las posibilidades que esos medios nos brindan, en este intento de ver a las radios comunitarias ( incluyo a todos los medios comunitarios, no sólo a las radios) formadas por la sociedad en lugares específicos, en sitios alejados, que cuentan otras perspectivas que las que comúnmente se encuentran en los grandes medios de comunicación, hago un alto y me siento a pensar en “Nosotros como contadores de historias”, en “Nosotros como recolectores de documentos para contar nuestra historia” y en la inmensa posibilidad que nos brindan las nuevas tecnologías de registrar nuestro entorno próximo y darlo a conocer.

En cualquier lugar del mundo hay vida haciendo ruido y ese es un documento invaluable.

A lo largo de mi trabajo con radios comunitarias me he dado cuenta de que pocas veces nos sentamos a pensar que nuestra radio en nuestra comunidad debería contar con una fonoteca realizada por la propia comunidad, la cual resguarde los sonidos propios de esa comunidad, sonidos que cuentan nuestra historia y con sonido no sólo nos referimos a entrevistas, sino también a paisajes sonoros; a esas fotografías que se esfuman.

No es necesario tener un radio para fomentar esta práctica, este convertirse en “cuidadores de sonidos” es algo que podemos hacer todos, en bibliotecas, escuelas, individualmente, por Internet, etc.

Hoy en día existen una cantidad enorme de lugares a los que podemos aportar libremente documentos sonoros, aquí dejo algunos, sólo algunos de esos sitios y proyectos para que sean utilizados por comunicadores, estudiantes, músicos, artistas y para que cada vez seamos más los contadores, cuidadores y diseminadores de sonidos que cuenten nuestras propias historias.

 

Este artículo se publicó en la revista Sonograma N°7 2010