[dropcap letter=”D” shape=”square”]omingo,  no suelo sentarme a escribir un domingo. Éste tipo de cosas suelo dejarlas para la semana porque son parte del trabajo diario. Pero hoy fue distinto.[/dropcap]

Después de una semana bastante ajetreada cargada de trabajo, del lindo, del “creativo”. De ese trabajo en el que me sumerjo como en una marea, del que surge sin que lo llame, del que responde a sus propios tiempos.

No pude sentarme a escribir nada en la semana, hacía meses que venía postergando el impulso de sólo sentarme con los sonidos y dejar que me atrapen. Para ser exacta mi diario (el que escribo a mano) dice que desde el 17/7/2015.

Los proyectos no vienen todos los días, tardan meses. Ritual Radio tenía su tiempo gestándose y recién ahora comienza a expresarse, no puedo entonces detenerme sin más.

Pero la semana finalmente ha pasado, la casa necesita desesperadamente un orden. Creo que ni yo me encuentro a estas alturas, los gatos han quedado sepultados bajo la ropa desde ayer y sólo salen a comer.

Domingo para ordenar la semana. Para re ordenarla, para comenzar con los pendientes.

Comenzamos el domingo con un desayuno antes de toda limpieza y se me ocurrió mirar una película. La postergación de lo inevitable.

Cambió mi domingo por completo, los pensamientos vuelan, las ideas, las sensaciones que todavía mastico.

Elegí la película por su portada, porque conocía a la actriz y por la breve descripción de la obra. Postergué de verla anoche por cuestiones de sueño y de entendimiento. Hoy a la mañana más lúcida y con unas tostadas con manteca me pareció un buen comienzo.

La casa está volviendo a ser la misma por partes, pero yo necesito sentarme a escribir acerca de lo que vi. Estoy impactada, hacía rato que una historia no me contaba tanto. La narrativa.

Aquí no impactó de vestuario, ni los sonidos, ni la música, ni los efectos. La narrativa traspasa todo sentido y lo demás pasa a ser parte fundamental del decorado de una historia.

La historia está basada en personajes reales (Josephine Peary y Allakasingwah) y eso es lo que traspasa los sentidos. La historia y la imaginación. No voy a contar de qué va la historia, porque la película hace esto  por sí sola y además hay gran cantidad de reseñas en Internet al respecto1.

Pero me gustaría hablar acerca de los pensamientos que me dejó la historia.

Este mundo de las mujeres y sus sonidos. De las esperas de una mujer y cómo esas esperas pueblan su vida y su mundo.

No, no le pasa igual al hombre, siempre caminando, yendo y viniendo. Ya sea de la caza, de las expediciones, de los viajes, de sus propios mundos.

Las mujeres tenemos un sentido de la espera, nuestra vida de alguna forma se a completa en ciclos de los cuales las esperas forman una parte fundamental. La espera de un niño, de que el dolor pase, de la luna, de las ansias, del hombre amado, de la vida misma.

Existe un pensamiento circular en nosotras, algo Penelopeano que nos acompaña. Siempre se ha visto e interpretado esas esperas como una situación de desventaja. El comentario de mi compañero al ver el film fue  –siempre los hombres somos iguales ¿no?– ante esta visión de que el hombre se va y la mujer se queda. Se piensa que el hombre se va y la mujer se queda en el abandono.

Pero yo no creo eso, creo que nosotras simplemente esperamos otros tiempos; los ciclos de las partidas del hombre no son los mismos que  los nuestros. El hombre no es malvado porque abandona, ni la mujer es menos porque espera. Somos así no nos movemos de igual forma, el mundo no se mueve igual para nosotras.

Es loco, el mundo suele entender la espera como algo inmóvil, pero yo encuentro en ella la revolución del mundo.

Esperar que el agua hierva, que el arroz se cueza, que el invierno pase.

Antes en muchos lugares la referencia al paso del tiempo estaba dada por los fragmentos de las espera: “una cocción de arroz” quiere decir media hora, “una fritura de langosta” significa un instante, aún se dice “El hombre estará muerto en menos tiempo de lo que se necesita para que el maíz quede bien tostado” apunta Jaques Attali.

Me pregunto ¿por qué me llamará tanto la atención este tipo de cosas?

Entender el mundo de las mujeres, nuestro propio mundo es entender el ciclo de las cosas. Cuando hablamos de género estamos hablando de la interpretación del tiempo. Estamos hablando de la interpretación del mundo simbólico que nos rodea a cada uno de los géneros, allí entra el sonido, el paisaje y el tiempo.

En otros post acerca del mismo tema, he mencionado la importancia de la mujer en la agricultura, el monopolio que tenía de ella de ésta. Para que una manzana crezca y madure se necesita esperarla. Eva tenía todo el derecho de comer el fruto prohibido pues ella se había quedado a esperarla, la había visto crecer y madurar. Sabía de su sabor, sabía a lo que se exponía. Por otra parte no había otra posibilidad, el ciclo estaba llegando a su fin y Eva sabía que después de esperar, su trabajo era concluir ese ciclo y comer la dichosa manzana más allá de lo que se dijera.

En esta película la directora española Isabel Coixet Castillo plasma hermosamente los ciclos a los que se enfrentó Josephine Peary quien se convirtió así en la primera mujer en formar parte de una expedición ártica.

 

Nadie_quiere_la_noche

 

Película: Nadie quiere la noche
Año: 2015
Dirección: Isabel Coixet

 

 

 

1 http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/josephine-peary-pelicula-coixet-nadie-quiere-noche-4701975