Este post es parte de la serie titulada: Las piezas y su historia

Otros post de esta serie:

  1. A Greater Purpose. Un recorrido por las piezas y su historia.
  2. Las piezas y su historia In hábitat
  3. Encontrando a Katherine. Las piezas y su historia. (Current)

Aquí estás a mi lado.

Hace dos años participé con la realización de una pieza de radio arte que tenía como eje principal la tuberculosis. Se presentaría en vivo el Día mundial de la tuberculosis de 2014 en la Stazione Ditopolò de Italia.

El tema era árido, yo no sabía nada acerca de la tuberculosis y no me creo con suficientes credenciales como para hablar del tema.

Pero la conocía a ella, sabía que había dejado este mundo a causa de esa enfermedad. Alguna vez, en alguna parte había leído una carta de Virginia Woolf que la nombraba pero no sabía mucho más que eso.

Me dispuse a leer varios textos suyos encontrados en Internet, busqué más información y me topé con su diario en inglés. Por una semana el diario me dejó muda y repleta de sonidos escritos. Busqué el diario en librerías, en páginas web, quería el diario físico. Lo busqué, lo mandé a buscar en este lado del mundo y del otro lado del mundo.

Todos conocían el nombre, lo habían tenido, pero nadie lo tenía. Me resigne a quedarme con los sonidos, con la fisicalidad de lo digital. Me acostumbré y desde allí lo viví.

“Mansfield, desaparecida prematuramente a los treinta y cuatro años dejó entre sus papeles un diario, publicado cuatro años después de su muerte por su marido John Middleton Murry, que con el tiempo se ha convertido quizás en lo más representativo de su obra y sin duda de su incomparable mundo interior.”

Leo las líneas de la contratapa, miro sus fotos en blanco y negro; esa narrativa de los colores de los libros de bolsillo. Pienso: 34 años! mi edad ahora en este instante. Sus ojos negros me miran fijo.

Lo que me enamoró perdidamente en su diario fue su tendencia a contar los sonidos de los lugares. Los sonidos uno no se los imagina, los siente, están presentes en cada línea.

“La luna está encima de la montaña detrás del pueblo. Los perros saben que está ahí, empiezan a aullar y a ladrar. Los pescadores se llaman unos a otros, gritan y silban mientras entran en sus barcas; unos chicos cerca de la playa cantan con voces agrias de adolescentes, y se oye unos niños que lloran porque se los llevan a acostar, niños pequeños con mejillas doradas y pies cubiertos de arena.”

Voces agrias de adolescentes.

Inmediatamente después de leer algunas páginas decidí realizar la pieza basada en textos de este diario y sus otras obras, pequeños cuentos que aparecen mencionados en el diario. Mi voz en español relata el diario, mientras que otras voces evocan los textos/cuento.

Puedo decir que Katherine finalmente me encontró a mí, como suele suceder en estas circunstancias.

Cuando me preguntan ¿hace mucho que no componés? casi siempre respondo-: todavía ningún fantasma vino a mi encuentro.

Pero ellos buscan, están susurrando alrededor de uno y uno es simplemente una papa con una aguja de tejer que hace de antena.

Katherine finalmente me encontró el otro día a la vuelta de la esquina de este pueblo, en una tienda de ropa usada, entre uniformes desgastados de colegialas y vestidos verdes fluorescentes de bautismo. En un desvencijado armario, bajo el calor de México, un día patrio.

Ella estaba ahí, entre un matemático, una clase de costura, un filósofo. Ahí como perdida en el limbo, estiré la mano tanteando el vacío desinteresadamente y ella se aferró a mí y salió de la oscuridad.

Mirá lo que encontré!:- exclamé
Shhh, no lo digas tan alto:-
¿y éste a cuánto me lo deja? ¿15 pesos también?, déjeselo a 15 pesos y con este otro hacemos un total de treinta:-

Miré la cara de la chica aburrida sentada en una desvencijada silla queriéndose ir a cualquier lado, despegando entre suspiros de aquella venta de garaje.

Sí, ese también a 15:- dijo.

Lo agarré entre mis manos, lo estrujé. Hubiese pagado 50, 100, 1.000 aunque sólo llevábamos 15 pesos. Me hubiese arrodillado si ella decía que no, que estaba 20 o 30 o 1.000.

Miré los ojos de la chica que me miraba fijo. ¿Qué había encontrado que era tan preciado? vi que se estaba arrepintiendo de decir 15, pero las monedas ya estaban en sus manos y yo en medio de la calle.

Leí nuevamente la portada “Diario Katherine Mansfield” 2° edición.

Esperó dos años para encontrarme un tarde cualquiera en un pueblo perdido de México, un día patrio, en una casa semi abandonada. Tardó dos años porque es lo mínimo que se hace entre Inglaterra y México; entre 1910 y 2016.

KM-TB Sol Rezza 2014

Para descargar la pieza completa entra en: http://radio-arte.com/portafolio/kmtb/