This post is part of the series Habitando la Mente

Other posts in this series:

  1. La belleza de la respiración
  2. Todo un día de silencio.
  3. Centrar la mente. (Current)
  4. Focalizar la mente.
  5. Los sonidos que hay mientras duermes

[dropcap letter=”H” shape=”square”]abitando la mente” es una sección del blog de radio-arte.com que se encuentra relacionada con el libro digital “Habitando el Sonido – cuaderno de ejercicios para la escucha”[/dropcap]

En esta sección tiene lugar una vez por semana “Habitando la Mente” donde se realizan algunos ejercicios de relajación a través del sonido para que quien quiera pueda realizarlos sin mayores inconvenientes. Son ejercicios fáciles que tienen como objetivo proponer una mirada diferente acerca de nuestra relación con el sonido, nuestras percepciones y nuestro cuerpo.

Los post estarán conformados de un pequeño artículo junto con un audio con los ejercicios. Recomiendo escuchar el audio en un ambiente relajado, con luz tenue o al aire libre. Todos los ejercicios pueden realizarse en solitario o acompañados.

Centrar la mente.

Confieso soy bastante perezosa a la hora de encarar este ejercicio. Hay algo en su simpleza que no me termina de convencer hasta que me siento hacerlo; sin embargo es, y lo sé, uno de los ejercicios que más despeja mi mente, que me da claridad, que me centra.

Cada vez que termino me prometo realizarlo nuevamente en cuanto tenga la oportunidad y escribo claramente que tengo que superar el rechazo del primer momento.

No está íntimamente relacionado con el sonido, sin embargo la atención que hay que poner para realizarlo hace que nuestra mente nos hable.

Éste no es un ejercicio para todos los días por eso decido hacerlo en fechas especiales como por ejemplo fin de año o en mi cumpleaños.

La semana pasada fue mi cumpleaños y una de las primeras cosas que hice durante el día fue este ejercicio, sencillo pero profundo a la vez.

Espero que cuando describa de qué se trata no provoque el típico rechazo o que si lo provoca sean tan valientes de ir un poco más allá.

El ejercicio está basado en escribir una carta dirigida a uno mismo. Ésta carta se encuentra dividida en tres partes

La primera parte consta de un cordial saludo y un reconocimiento de las metas que se han logrado, como una palmada en la espalda. Una pequeña reseña, un breve recorrido de los logros alcanzados.

La segunda parte es una breve descripción de quienes somos, de cómo esas metas han hecho de nosotros lo que somos hoy, incluso aquí podemos agregar los momentos difíciles por los que hemos tenido que pasar para llegar a esas metas. En la descripción debemos ser muy claros en cómo nos sentimos sin juzgarnos, sino tratando de vernos con la mirada de otras personas.

La tercera parte tiene como objetivo reordenar nuestros pensamientos. Aquí estamos con un pie en el presente y otro en el futuro. Se trata de describir con el mayor detalle nuestras próximas metas y proyectos, colocando con claridad nuestros objetivos principales (si puede ser resumido en dos o tres palabras claves). Mientras se escriben estas metas siempre hay que tener en cuenta los logros que ya alcanzamos y quienes somos ahora, en este instante.

Finalmente la carta se firma, se fecha y se envía (esta parte es sumamente importante ya que nos obligará a leerla unos días más adelante al recibirla)

Puedo decir que quizás es para lo único que utilizo el correo postal.

Tengo cartas que he conservado durante años y que me han sido de suma utilidad en momentos difíciles.

Por eso hoy quería compartir esta experiencia, sé que puede escucharse como muy naif pero realmente es uno de los ejercicios en los que encuentro un mayor enfoque, en dónde realmente despejo mi cabeza.

 

Foto de portada: The floral cabinet and magazine of exotic botany 1837 Agnes Catlow


 

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