[dropcap letter=”“H” shape=”square”]abitando la mente” es una nueva sección del blog de radio-arte.com que se encuentra relacionada con el libro digital “Habitando el Sonido – cuaderno de ejercicios para la escucha”[/dropcap]

En esta sección que tendrá lugar una vez por semana denominada “Habitando la Mente” se realizarán algunos ejercicios de relajación a través del sonido para que quien quiera pueda realizarlos sin mayores inconvenientes. Son ejercicios fáciles que tienen como objetivo proponer una mirada diferente acerca de nuestra relación con el sonido, nuestras percepciones y nuestro cuerpo.

Los post estarán conformados de un pequeño artículo junto con un audio con los ejercicios. Recomiendo escuchar el audio en un ambiente relajado, con luz tenue o al aire libre. Todos los ejercicios pueden realizarse en solitario o acompañado.

 

Concentrarnos en nosotros

Comenzar la semana no suele ser fácil, por un lado se encuentra la adrenalina en su máxima expresión alimentada de la lista de cosas que tenemos decidido realizar.

Nuevamente el tiempo y nuestra noción de tiempo se relacionan íntimamente con cómo nos sentimos.

Entender que los tiempos cambian y que el factor tiempo es un factor impuesto por nuestra cultura y nuestra forma de organización.

“Cada sociedad tiene su tiempo propio y su historia; cada una se sitúa en una teoría de la historia y se organiza alrededor de un dominio del calendario; toda culturase construye alrededor de un sentido del tiempo”

Hace algún tiempo eran las campanas de las iglesias el objeto que nos indicaba cómo dividir el día, las campanas no se veían tan sólo se podían escuchar y sólo las iglesias contaban con campanarios.

El tiempo de ahora está medido por números que no encontramos en cada uno de nuestros dispositivos, a cada instante, con cada paso. El tiempo de esta era no lo mide el sol ni los astros.

Con el ingreso de la campana como objeto que marca el paso del tiempo, nuestro cerebro registró el factor clave de que a partir de ese momento existía un objeto sonoro que le indicaría a nuestros sentidos el paso del tiempo. Se ingresó una alerta en nuestro registro de sonidos.

Nuestro cerebro se rige por una serie de comportamientos que realizamos de forma cotidiana. Ante un proceso realiza un entramado neuronal que da como resultado una respuesta emocional.

Nuestro cerebro entiende que hoy es lunes, que la semana comienza, que hay trabajo por hacer, que el contador está en ceros. Desde que somos pequeños hemos puesto esta información a su alcance. El colegio comenzaba el lunes, todo comenzaba el lunes y uno podía estar inmensamente feliz por el encuentro con los amigos o inmensamente preocupado por la evaluación final.

Los lunes pasaban cosas.

Los lunes pasan cosas.

¿Podemos transformar esas sensaciones impuestas desde que somos pequeños?

¿Podemos transformar el significado de “comenzar la semana” con todo lo que esa frase significa?

Durante un tiempo trabajé en fin de semana siendo el lunes mi día de descanso. Realmente era agotador. Era imposible pensar éste día como descanso, realmente se sentía como si todo hubiera despertado y me era imposible remar a contracorriente. El lunes era el lunes.

Fue entonces que me propuse no cambiar la sensación ya proyectada por tanto tiempo en mi cerebro de la idea del lunes como comienzo de semana. La clave no está en intentar cambiar el significado del día lunes, la clave está en cambiar el significado de lo que representa para nosotros comenzar.

Ese sólo pensamiento cambió en mí muchas cosas.

El lunes pasó de estar marcado por los pensamientos derivados de “lo que tengo que hacer” por los pensamientos relacionados con “las posibilidades que tengo para hacer”.

Parece tonto el pensamiento, el cambio es sutil. La imposición externa de un deber por la posibilidad interna de un hacer.

El lunes sigue siendo un comienzo de semana, la medida de tiempo social/cultural del comienzo. Pero ese comienzo, ese cúmulo de energías, esa adrenalina no se encuentra enfocada en la lista de tareas sino en tres ejercicios de lo más simples: respirar, escuchar y visualizar.

Esta puede ser una buena rutina para dar comienzo a la semana. Un hacer antes que un deber.

Aquí los tres ejercicios: