Este post es parte de la serie titulada: Habitando la Mente

Otros post de esta serie:

  1. Ser conscientes del ritmo que nos rodea.
  2. Darnos un respiro.
  3. El silencio. (Current)
  4. Estar acompañados.
  5. Los pies.

“Habitando la mente” es una sección del blog de radio-arte.com que se encuentra relacionada con el libro digital “Habitando el Sonido – cuaderno de ejercicios para la escucha”

En esta sección tiene lugar una vez por semana “Habitando la Mente” donde se realizan algunos ejercicios de relajación a través del sonido para que quien quiera pueda realizarlos sin mayores inconvenientes. Son ejercicios fáciles que tienen como objetivo proponer una mirada diferente acerca de nuestra relación con el sonido, nuestras percepciones y nuestro cuerpo.

Los post estarán conformados de un pequeño artículo junto con un audio con los ejercicios. Recomiendo escuchar el audio en un ambiente relajado, con luz tenue o al aire libre. Todos los ejercicios pueden realizarse en solitario o acompañados.

El silencio.

Durante años he practicado la disciplina de quedarme unos minutos en silencio. El arte del silencio es una de las artes más preciadas.

Un ejercicio interesante de realizar es elegir un espacio, un rincón y quedarse sentados sin hablar ni moverse durante 30 minutos. Este tipo ejercicio suelo dárselos para hacer a mis alumnos para ver qué sentimientos y sensaciones provoca en ellos.

Para muchos éste es el primer contacto con el silencio, un contacto en un principio incomodo, que lentamente se irá transformando pero que requiere de paciencia.

La mente se presenta con todo su esplendor en este simple ejercicio, nos traiciona con toda sus ganas. Nos demuestra que es ella quien no sabe estarse quieta.

Cuando comenzamos el ejercicio nuestra mente parece entender claramente nuestra meta: “Estar 30 minutos en silencio, sin hacer nada”. Incluso en un primer momento parece complacida por nuestra decisión. Pero pronto se desatan en nosotros un montón de pensamientos contradictorios.

En primera instancia la presencia del tiempo se hace más clara. ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto tiempo falta? ¿Qué podríamos estar haciendo en este tiempo? ¿Qué deberíamos hacer despúes del ejercicio?

Esta primera instancia desata una segunda instancia, lo que llamo “lista de pensamientos”, nuestra mente corrobora todos los pensamientos que nos pueden incomodar, desata las alertas de estos pensamientos. Realiza una lista exhaustiva para formar un diálogo interno que interrumpa el ejercicio.

Es probable que a medida que pasan los minutos también surjan alertas corporales, el cuerpo comienza a sentirse incómodo le es difícil adaptarse a la sensación de estar quietos.

Comienzan a desatarse las ansiedades.

A estas situaciones muchas veces se le suma el entorno, sonidos externos que nos alertan, personas, situaciones. El entorno que no se está quieto, que no deja de moverse nos empuja a levantarnos, a dejar el ejercicio.

Si de alguna forma logramos superar todos estos inconvenientes, que no son pocos ni fáciles de superar. La mente por fin encontrará la razón del ejercicio. Completará el ciclo de 30 minutos.

Si este ejercicio lo realizamos asiduamente es probable que la mente pase por todas esas instancias de forma más rápida sin detenerse y tratando de encontrar la sensación final de quietud que encierra el ejercicio.

Aquietar la mente. Un vez más, la mente, nuestro cuerpo, nuestra respiración.

Esta vez este ejercicio tendrá una variante que puede ayudarnos a realizarlo con mayor facilidad.

Éste ejercicio requiere de una relación con nuestra mente, nuestra respiración y el silencio. Por este motivo esta vez no habrá un audio guía sino que se deben seguir las siguientes instrucciones:

  • Antes de comenzar coloque una alarma de un reloj para que le avise en qué momento han pasado los 30 minutos del ejercicio. En lo posible trate de que la alarma sea suave para no alterar la meditación. En un principio esta alarma nos ayudará a concentrarnos; cuando nuestra mente nos pregunte si ya han pasado los 30 minutos se contestará a sí misma que usted ha puesto una alarma.
  • Siéntese en un lugar cómodo en el suelo con la espalda recta y las manos con las palmas hacia arriba.
  • Cierre los ojos
  • En esta ocasión añadiremos a la respiración un mantra llamado “Mantra del silencio” o “Mantra que no se pronuncia” porque se repite mentalmente.
    El mantra es el “So Ham”  que es una frase sánscrita que significa “Yo soy eso” o “Yo soy lo divino” representando el universo y la energía del universo.
    Más allá de lo que la frase significa o puede representar para cada uno; este mantra encierra una idea muy interesante que es la representación sonora de la respiración. Al inhalar, producimos un sonido similar al: “Sah” (en sánscrito, la “ah” se pronuncia “o”) y al exhalar emitimos el sonido “Ha” o “Ham”.
    Pronunciar este mantra nos ayudará a concentrar nuestra mente en un punto específico y retomar el ejercicio en los momentos en que nos sintamos perdidos.
  • Al inhalar repetiremos mentalmente “So” y al exhalar repetiremos mentalmente “Ham”. Es probable que aún repitiendo el mantra nuestra mente nos lleve por laberintos confusos, focalizaremos nuestra atención en la respiración y el mantra en esos momentos en que creamos que el ejercicio nos está superando hasta completar los 30 minutos.
  • Realizaremos este ejercicio 1 vez al día durante toda esta semana.
  • Al finalizar la semana anotaremos en un papel si hemos notado algún cambio a medida que realizamos el ejercicio.

Los mantras son palabras o frases que se recitan de manera consciente, en voz alta o en silencio. Tiene diversos significados y pueden adquirir un significado distinto y especial para cada persona provocando un beneficio mayor en los ejercicios en dónde se los utiliza.

Todas las religiones utilizan mantras ya que aportan claridad a la mente, ayudan a la concentración. Algunos ejemplos de mantras: Om Mani Padme Hum en el Budismo Tibetano, Nam Myoho Renge Kyo en el Budismo Mahayana, Amén en la religión Cristiana, Padre Nuestro y Ave María en la religión Católica, Hare Krishna en la Hinduista.

 

Continúa leyendo la serie: