Este post es parte de la serie titulada: Habitando la Mente

Otros post de esta serie:

  1. Respirar es un arte olvidado. (Current)
  2. Nuestro cuerpo nunca permanece inmóvil
  3. El sonido de nuestra respiración.

[dropcap letter=”“H” shape=”square”]abitando la mente” es una nueva sección del blog de radio-arte.com que se encuentra relacionada con el libro digital “Habitando el Sonido – cuaderno de ejercicios para la escucha”[/dropcap]

En esta sección que tendrá lugar una vez por semana denominada “Habitando la Mente” se realizarán algunos ejercicios de relajación a través del sonido para que quien quiera pueda realizarlos sin mayores inconvenientes. Son ejercicios fáciles que tienen como objetivo proponer una mirada diferente acerca de nuestra relación con el sonido, nuestras percepciones y nuestro cuerpo.

Los post estarán conformados de un pequeño artículo junto con un audio con los ejercicios. Recomiendo escuchar el audio en un ambiente relajado, con luz tenue o al aire libre. Todos los ejercicios pueden realizarse en solitario o acompañado.

Este primer y simple ejercicio estará dedicado a la respiración, a medida que avancemos en los ejercicios acudiremos al sonido como una herramienta para la relajación y la escucha.

 

Respirar es un arte olvidado.
De respirar no sólo depende nuestro cuerpo sino también nuestra mente. Respirar es un proceso cotidiano que a veces se nos pasa por alto. Está relacionado con ritmo, con el silencio, con estar presentes.

Respirar está íntimamente conectado con el latido de nuestro corazón.

La respiración produce un leve sonido, que nos indica cómo está entrando y saliendo el aire de nuestro cuerpo. Si el aire entra con dificultad encontraremos un sonido entrecortado, si el aire entra sin ningún inconveniente el sonido es suave, ligero, relajado.

Ser conscientes de nuestra respiración también es ser conscientes de nuestro ritmo y de nuestro cuerpo.

Realizar sesiones de respiración profunda nos ayudará a oxigenar nuestro cuerpo, despertar nuestro sistema nervioso parasimpático, sentirnos más enfocados, liberar estrés; pero por sobre todas estas cosas ser plenamente conscientes de nuestro entorno, de los sonidos, la temperatura, el espacio, la luz que nos rodea.

Cuando somos plenamente conscientes de nuestro entorno estamos ayudando a que nuestro cerebro procese/clasifique la información de forma diferente, le estamos dando tiempo para que tome medidas de todos estos parámetros sin tener que hacer otro esfuerzo en forma simultánea.

Casi siempre nuestro cerebro toma registro de cada uno de esos factores: sonidos, espacialidad, iluminación, temperatura en simultáneo con otras tareas que le delegamos. Nuestro cerebro presta atención a estos factores por breves períodos de tiempo; a su vez estos factores se encuentran en constante cambio por lo que nuestro cerebro repite el proceso infinidad de veces.

¿Qué pasaría si le otorgamos a nuestra mente un tiempo determinado para adquirir toda esta información del entorno y luego breves períodos de tiempo a lo largo del día para que se adapte a los diferentes cambios junto con todo nuestro cuerpo?

Realizar ejercicios de respiración profunda nos puede ayudar a llevar acabo esta tarea.

Una respiración adecuada profunda no sólo lleva el aire al pecho sino que lleva el aire hacia nuestro abdomen, es una respiración, lenta y rítmica realizada por la nariz, no por la boca. Dónde somos consciente de cómo pasa el aire hacia nuestro cuerpo.

Estos ejercicios son simples y nos ayudarán a destensarnos, a corregir la postura de nuestro cuerpo y a estar predispuestos a practicar una escucha profunda.

Ilustración:  Flores azules acuarela por William Buelow Gould.


 

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