Este post es parte de la serie titulada: Habitando la Mente

Otros post de esta serie:

  1. Todo un día de silencio.
  2. Centrar la mente.
  3. Focalizar la mente. (Current)
  4. Los sonidos que hay mientras duermes
  5. Aquí y ahora.

[dropcap letter=”“H” shape=”square”]abitando la mente” es una nueva sección del blog de radio-arte.com que se encuentra relacionada con el libro digital “Habitando el Sonido – cuaderno de ejercicios para la escucha”[/dropcap]

En esta sección que tendrá lugar una vez por semana denominada “Habitando la Mente” se realizarán algunos ejercicios de relajación a través del sonido para que quien quiera pueda realizarlos sin mayores inconvenientes. Son ejercicios fáciles que tienen como objetivo proponer una mirada diferente acerca de nuestra relación con el sonido, nuestras percepciones y nuestro cuerpo.

Los post estarán conformados de un pequeño artículo junto con un audio con los ejercicios. Recomiendo escuchar el audio en un ambiente relajado, con luz tenue o al aire libre. Todos los ejercicios pueden realizarse en solitario o acompañado.

Focalizar la mente.

Cuando comencé a escribir este post hace 3 meses atrás tenía algo muy claro, no lo estaba haciendo para mostrar cosas acerca del sonido, para pasar el conocimiento, principalmente lo hacía para ponerme a mí a prueba para poder comenzar la semana con un remanso con una forma de pensar distinta.

Resulta que me dí cuenta que a medida que pasa mi semana, los días se vuelven más confusos y caóticos, la forma de encarar mi trabajo se vuelve más compleja, más cansadora. Comienzo la semana caminando y termino la semana corriendo.

¿Qué ocurre?

Trabajo largas horas frente a la computadora, haciendo el trabajo que necesito; sin embargo hay momentos en que siento que no avanzo lo suficiente ¿Por qué?

Analicé cuáles son mis horas más productivas de trabajo, principalmente por la mañana y por la noche – sobre todo por la noche-.

La segunda pregunta que me hice es ¿Qué ocurre en esos períodos de tiempo?

Principalmente no hay otros factores que me distraigan de la tarea que debo realizar, contestar, mails, salir al banco, pagar las cuentas, asistir a reuniones, etc. Las interrupciones son las que determinan mi día,  la cantidad de interrupciones que tenga mi día determinarán el proceso de trabajo.

Las interrupciones vienen dadas de diversas formas:

-los llamados “urgentes” esas cosas que surgen y que hay que atenderlas inmediatamente.

-las llamadas “cotidianas” son aquellas cosas que uno debe hacer todos los días como por ejemplo ir a buscar la comida, prepararla y comer.

-las llamadas “impuestas” que no forman parte de un problema nuestro sino que de otras personas a las que uno debe ayudar o prestar atención.

-las interrupciones “innecesarias”, son aquellas que parten de la distracción.

-y las interrupciones “necesarias”.

Las interrupciones que llamamos “urgentes” son interrupciones que tenemos que acomodarlas dentro de nuestro día, al igual que las “cotidianas” las cuales son fáciles de solucionar con un poco de organización previa.

Un método es escribir una lista de esas cosas urgentes junto con las cosas cotidianas y ver como podemos ir enganchando unas con otras para que ocupen un tiempo determinado. Es importante escribir la lista en un papel, si no lo hacemos es muy probable que perdamos la noción de tiempo y que se desorganicen ocasionando una pérdida de tiempo innecesaria. Aquí la clave es organizar y escribir.

Para las interrupciones “impuestas” por terceras personas el pensamiento es distinto. Primero es necesario detenerse  a clasificar cómo vamos a encarar ese problema que es de otra persona y que se convierte en nuestro problema. ¿Es necesario resolver el problema en este instante? ¿Puedo colocar ese problema dentro de la organización anterior? ¿Qué solución inmediata puedo realizar o que respuesta puedo dar? ¿Puedo plantearme y plantearle a ese tercero horarios de atención? ¿ Cuánto tiempo le dedicaré?

En este caso es necesario tener muy en claro que uno puede posponer el problema, incluso rechazar atender dicho problema. Decir: No al compromiso en el momento oportuno es mucho mejor que decir que sí y no saber despúes cómo atender ese compromiso. Parece tonto pero quizás este es uno de los problemas que más menudo se nos presenta y despúes como no supimos decir “No” perdemos más de la mitad del tiempo tratando de excusarnos.

 

Estamos hablando de tiempo y de organización y de cómo esto afecta nuestro rendimiento en el trabajo cotidiano.

Las dos últimas formas de interrupción se complementan (“interrupciones innecesarias” e “interrupciones necesarias”). Solemos estar distraídos principalmente porque no hemos organizado “interrupciones necesarias” dentro de nuestra organización diaria. Nuestro cerebro no puede estar enfocado en una misma tarea durante un tiempo muy prolongado, solemos necesitar respiros de por lo menos entre 10 a 15 minutos cada hora y media o dos horas.

Las redes sociales o Internet suelen mirarse como un factor de esa distracción necesaria; sin embargo cuando uno lo mira más de cerca no es verdad que esto suceda. Mirar las redes sociales o Internet se puede convertir rápidamente en una tarea que forma parte del trabajo. Ya no nos estamos distrayendo, estamos sumando tareas a nuestro trabajo. rellenamos esos 10 o 15 minutos con otras tareas.

¿Cómo organizamos esos períodos de tiempo necesarios, esas interrupciones necesarias sin convertirlas en trabajo?

La respuesta a esto no es sencilla. Por una parte debemos entender que durante el día debe haber varios momentos de interrupciones necesarias algunos mínimos de no más 10 a 15 minutos y otros de 20 a 30. La cantidad la decide cada uno y se ajusta a la carga de trabajo y a la organización en general de los tiempos diarios. Pero principalmente:

HAY QUE TENER EN CUENTA DENTRO DE NUESTRA ORGANIZACIÓN DIARIA ESTAS
“INTERRUPCIONES NECESARIAS” .

Éstas interrupciones necesarias no son “otras tareas”, son momentos para dejar que nuestra mente se acomode, respire, retome fuerzas para continuar con el trabajo.

Éstas interrupciones necesarias no son “mientras hago esto hago aquello”  ejemplo: mientras como veo la tele o leo, mientras voy en bus duermo, mientras escribo escucho música, mientras voy al baño leo, etc. La interrupciones necesarias no se pueden hacer en “tiempos muertos”.

Para que la mente realmente descanse debemos ser conscientes de la interrupción necesaria, debemos entender que es tan importante el respiro como la tarea de trabajo que se quiere realizar. Debemos darle un tiempo determinado y cumplirlo como lo hacemos con el trabajo.

Es importantísimo darse ese tiempo, cambia por completo las formas de trabajo, las formas en las que avanza nuestro trabajo.

Aquí algunas ideas para implementar interrupciones necesarias:

  • Salir a caminar por 10 o 15 minutos.
  • Sentarse en un lugar durante lo que dura medio sahumerio prendido o lo que tarda el agua en llegar al hervor.
  • Leer un capítulo de un libro/ pasar un nivel de un juego.
  • Escuchar tres canciones de un disco.

Si se dan cuenta estas ideas tienen algo en común: no consumen más de 15 minutos, son fáciles de realizar, son diversas y no están relacionadas con comida o fumar. Éste último punto no es un punto menor, nuestra mente suele relacionar esos momentos necesarios de ocio con formas para sobreponerse a la ansiedad que nos producen dichos momentos. Sí, los momentos de ocio nos producen ansiedad.

¿Por qué ocurre esto? Si nos ponemos a pensar  la enseñanza que comúnmente recibimos está basada en la premisa de que los momentos de ocio no son buenos, se reservan para los fin de semana o son premios por cumplir una tarea. No forman parte del PROCESO de cumplir una tarea son parte de la RECOMPENSA por haber realizado la tarea.

Ésta idea tan arraigada genera el pensamiento inmediato en nosotros de que el propio ocio se transforme en una tarea a la cual hay que llegar, que hay que alcanzar, que hay que cumplir. Ésto es lo que nos produce ansiedad. La ansiedad de regresar al trabajo lo antes posible para cumplir la tarea y obtener la recompensa; así es como poco a poco vamos suprimiendo las “interrupciones necesarias”.

Las interrupciones necesarias no son una recompensa sino que forma parte del proceso por el que pasa nuestra mente al realizar cualquier trabajo. Es el proceso de reorganización del pensamiento.

Podemos o nos pueden instalar todos los softwares restrictivos  para que no entremos tanto a Facebook o a Youtube, podemos tener la agenda más organizada del mundo, podemos tener los horarios más restrictivos; pero si no somos conscientes de nuestra necesidad de respiro y reestructuración de nuestros pensamientos durante períodos cortos en la jornada laboral. Vale lo mismo trabajar quince horas que cuatro.

La fatiga de nuestra mente nos llevará a perder el tiempo, a la desorganización, a no terminar las tareas, a la multitarea, etc.

“La palabra focalización refiere la acción y resultado de focalizar, en tanto, focalizar implica dirigir el interés o los esfuerzos hacia un centro o foco determinado”

La mente no puede estar focalizada todo el tiempo, necesita de pequeños momentos de esparcimiento, de ocio para reestructurar el pensamiento y volver a focalizar. Exactamente como pasa con el foco de una cámara en movimiento.

El ejercicio de hoy es sencillo:

-Escribe en un papel de 5 a 7 ideas en las que puedes implementar las “interrupciones necesarias” ten en cuenta que la mayoría de estas interrupciones no pasen de los 15 minutos. Pon estas ideas en práctica durante el día. Escribelas en un papel que sea visible para no olvidarte de darte estos respiros.

-Organiza una lista con las interrupciones cotidianas y urgentes. analiza la diferencia que hay cuando las escribes. Ve cuan larga es esta lista dentro de tu cabeza y cuan larga es realmente si la escribes.

-Pon en práctica este ejercicio de las “interrupciones necesarias” durante una semana y analiza si obtienes resultados.

-Finalmente la tarea más difícil: Di NO al pedido de atención de alguien más. Cancela una reunión, un pedido, algo con lo que no te sientes del todo cómodo y que no está entrando en tu organización. Plantéalo con buenos terminos pero pon un límite concreto. (Quizás no es necesario cancelar sino dejar claro el tiempo que podés dedicar, etc.)

 

Ilustración de portada: Pierre Joseph Redouté “Les Roses – Rosa Longifolia” 1819-24


 

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