[dropcap letter=”H” shape=”square”]ay que escribir.[/dropcap]

Parece loco pero quizás uno de los primeros consejos que yo le daría a alguien que quiere comenzar por el camino sonoro sería: “Hay que escribir”

Agarra un cuaderno,  un diario, una hoja de papel suelta y escribe.

Escribe los procesos, las ideas, escribe los nombres de los artistas que te interesan, escribe los sonidos. Dales forma.

Escribe también cuando te sientas mal, cuando nada salga, cuando pierdas los sonidos. Cuando el día no te acompañe.

Escribe a otros acerca de sonidos, escribe acerca de tus percepciones.

Escucha y escribe lo que escuchas, describe lo que escuchas.

Escribe los procesos de cada sonido que haces. No es necesario hacer partituras reglamentarias, ni seguir indicaciones musicales (aunque a veces es parte del propio proceso)

Escribe lo que aprendes, tómate el tiempo para copiar los ejercicios, como en la escuela. No es una copia lo que haces, es un método.

Resume lo que lees, lo que ves, lo que aprendes.

No es necesario que la escritura sea constante, pero verás como se vuelve casi cotidiana.

Escribe tus pensamientos con el mayor detalle que puedas, tus ideas, tus sensaciones frente a los sonidos.

Guarda lo que escribes.

Anota fechas, te ayudarán a verte más completo.

Escribe nombres de software e instrumentos.

Has listas de herramientas de trabajo poco convencionales que te pueden ser de utilidad.

Has lista de herramientas de trabajo que posees y listas de herramientas que te gustaría tener.

Guarda las listas te ayudarán a darte cuenta de que mucho de eso que pensabas que necesitabas y que era imprescindible no lo es. También te dará un panorama de lo que sí has conseguido y de las decisiones que has tomado durante el proceso. Nadie tiene todas las herramientas de trabajo que le gustaría poseer, sin embargo todos contamos con algunas que nos son imprescindibles y la mayoría son sumamente sencillas.

Dibuja mientras escribes, es casi imposible que los sonidos no se vuelvan dibujos, garabatos en la hoja.

Escribe formalmente tanto como escribes informalmente.

No necesitas un blog, ni publicarlo en un libro si no te siente cómodo con ello. Lo que escribes es para ti, te ayudará principalmente a vos.

Escribe para investigar e investiga para tener de qué escribir.

La escritura tiende al ritmo como los sonidos, son otras formas de un mismo lenguaje. Poner en símbolos las vibraciones de un fenómeno físico.

Escribe acerca de otros porque eso te ayudará a entenderlos mejor, a estudiar sus procesos de forma más cercana.

Escribe acerca de ti mismo porque eso te ayudará a verte sin tanto prejuicio. Escribe acerca de tu trabajo.

De trabajos antiguos para poder recordarlos y analizarlos desde otros ángulos y ver lo que te dieron en su momento esos sonidos.

Date el tiempo para escribir, es quizás el primer ejercicio junto con la lectura y la escucha. En realidad van todos de la mano.

Escribe proyectos de forma convencional aunque sea aburrido, aprende a escribirlos. Envía convocatorias, no por la propia convocatoria sino para entender cómo son los procesos.

Rellena formularios pero también ponte un límite, la calidad de tu trabajo no debe estar a expensas de los procesos burocráticos.

Toma nota en cualquier parte, tacha y vuelve a escribir. Incita a otros a que lo hagan, a que te escriban. Respóndeles no por cortesía, sino porque valoras el tiempo que toma escribir.

No critiques tu letra, valora la forma de tu idioma.

Escribir es como tejer un manto de nuestra propia vida, de los procesos que producen lo que hacemos, es una conjunción de lo que somos, lo que quisiéramos ser y lo que fuimos.

Escribir no nos hará cometer menos errores pero sí valorarlos mejor, escribir no nos hace más sabios pero sí nos ayuda a tener una mejor perspectiva de nuestro trabajo.

Para escuchar es indispensable escribir, y no me refiero a escribir como ese acto que aprendemos en la escuela. Cuando hablo de escribir hablo de trazar signos que representan ideas, sensaciones. No es necesario que sean palabras y menos aún que otros las entiendan.

Escucha y escribe, escribe y escucha.

Se abrirá ante te ti un mundo inmensamente caótico y desconocido donde te encontrarás y te verás reflejado, que te ayudará a entender que en realidad tú eres una parte primordial del sonido.