Este post es parte de la serie titulada: Mujeres y Sonido

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  2. Hilando sonidos. (Current)
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  4. Delia
[dropcap letter=”P” shape=”square”]arece ser que todo se limita a un tiempo perfectamente definido: 3 minutos.[/dropcap]

Las piezas de radio experimental, arte sonoro y música concreta están siendo condenadas a quedar en el olvido o en el peor de los casos a ser cortadas por la mitad, peor aún, descuartizadas ni bien comienzan. Las piezas de más de 5 minutos de duración son descartadas automáticamente por algunas personas, tanto si son para ser escuchadas como transmitidas por radio o cualquier otro medio de comunicación. En muchos casos la duración de la pieza determina su posible transmisión.

El tiempo apremia y los medios de comunicación nos han acostumbrado a ciertos parámetros de tiempo; una canción en radio nunca dura más de 7 minutos cuando mucho y hay quienes en ocasiones especiales pueden llegar a transmitir una canción de 15 minutos; pero la mayoría de las canciones no van más allá de los 5 minutos.

Nosotros como oyentes no sólo estamos de acuerdo con esos parámetros, sino que muchas veces los incentivamos; si algo dura más de 7 minutos nos cansa, nos agobia e inmediatamente cerramos el oído, lo clasificamos de ruido en el mejor de los casos y no nos tomamos la molestia de escucharlo completo.

¿Cuándo fue la última vez que usted se sentó y escuchó un ópera completa?

Pienso que hay que respetar la larga duración de las piezas enteras, tal cual fueron pensadas. No se puede cortar una pieza de radio experimental, arte sonoro o música de cualquier tipo para pasar a una tanda comercial, del mismo modo que en una galería no se pueden cortar los cuadros para dar a conocer  a los auspiciantes de la muestra. Con esto no quiero decir que como se trata de “arte” no se corta.

Pienso en Eliane Radigue y sus piezas de 58 minutos y entonces me pongo a escribir lo que usted está leyendo en estos momentos. Eliane Radigue es una artista de obras que van desde los 30 a los 58 minutos de duración realizadas a partir de una grabadora de cinta analógica y los módulos de un sintetizador ARP. Cada sonido tiene un porqué en las piezas creadas por Eliane Radigue.

Los sonidos van evolucionando con el tiempo, se transforman y forman diversas atmósferas. Escuchar cada mínimo detalle, es la esencia del asunto. No importa cómo se llama la obra, ni cómo fue producida; importan, eso sí, las sensaciones que producen. Importa lo que uno siente frente a lo que está escuchando, y para eso uno tiene que estar dispuesto a “perder el tiempo” y a que el oído (de la mejor de las formas) se deje llevar no por la duración sino por lo que cuentan los sonidos.

Eliane Radigue y un gato

Eliane Radigue trabaja de una forma muy singular a ir tejiendo en un inmenso telar,  cada sonido lo transforma una y otra vez pasándolos por osciladores, modulaciones de frecuencia y aplicando cambios mínimos con cada nueva pasada. Si uno puede dejarse llevar por esos mínimos cambios se dará cuenta de cómo se transforma cada tono y, a su vez, de cómo nuestra escucha se transforma en una escucha “Enfática”; en donde prestamos atención a las sensaciones las cuales son comúnmente descritas como el producto psicológico del sonido, como lo propone Francois Delalande1.

Existen diversas teorías y propuestas sobre la escucha. El pionero de la música concreta Pierre Schaeffer identifica los 4 famosos modos de audición:

Escuchar: Cuando el oyente se interesa por identificar de dónde proviene el sonido y el mensaje que éste conlleva. La atención se concentra en lo que ocurre con el sonido. Por ejemplo, si escuchamos un vehículo que pasa por la calle muy rápido.

Oír: Cuando el oyente no tiene intención de escuchar y sin embargo percibe el sonido.

Entender: Corresponde a un proceso selectivo donde algunos sonidos son preferidos respecto de otros. Esto significa mostrar atención en la escucha.

Comprender: Tiene una doble relación entre escuchar y entender. Comprendo lo que percibo en la escucha gracias a que he decidido entender; y viceversa, percibo lo que estoy entendiendo.

Comprender es dejarse llevar, es “perder el tiempo” frente al sonido. Es entender la obra completa y buscar nuestro propio significado.Por este motivo, la obra no puede ser cortada.

A veces se piensa que  las piezas  tienen que amoldarse al lugar que las contiene y no al revés, ya sea en la radio, en un concurso, en una exposición, etc. Todo ya se encuentra preestablecido tanto para el artista como para el oyente, tanto el tema como la duración, como la forma, etc. Pocos medios son los que se adaptan a la obra en sí, uno como artista debe adaptarse al medio. ¿Debe?

Hablar de Eliane Radigue es hablar de una composición de cosas. En primer lugar es una exponente esencial de la música contemporánea experimental. Estudió técnicas de música electroacústica en los años 50′ junto a Pierre Schaeffer y Pierre Henry.

En los años 70′ creó su primera pieza basada únicamente en el uso del sintetizador en un estudio que compartió con Laurie Spiegel, en la Universidad de Nueva York. Desde entonces su música se centró en el desarrollo y la lenta evolución de sonidos, teniendo como principales herramientas una grabadora de cinta y unos módulos del sintetizador ARP. Cabe destacar, también, su acercamiento al budismo tibetano (como muchos artistas y compositores experimentales), que influyó de forma intensa en toda su obra. Otra de las particularidades de esta artista es que trabaja con los errores de sonido que producen los dispositivos analógicos. Estos “errores de sonido” forman parte de sus piezas. Del mismo modo ha trabajado con altas frecuencias de sonido como con sonidos ultrasónicos

Forma parte del grupo de improvisación “Laptop” “The lappetites”; un grupo de mujeres de distintas generaciones vinculadas a la exploración del sonido. Existen algunas referencias de Eliane Radigue en Internet, en su mayoría son repeticiones de repeticiones en diferentes idiomas pero con el tiempo cada vez se encuentran más y más.

He encontrado dos referencias muy interesantes que no son las comunes:

Una pequeña entrevista para NWR Radio:

Una entrevista en radiom:

Ésta no sólo es una invitación a dejarse llevar de la mano de Eliane Radigue, sino que busca ser una reflexión sobre las formas de escucha a la que estamos acostumbrados.

Una reflexión sobre la importancia que merece respetar las obras tal como son diseñadas y no tratar de amoldarlas porque el tiempo nos apremia; una reflexión dirigida a los que deciden cómo son los concursos, quién y cómo definen las linealidades de los mismos.

Una reflexión en torno a dejar de utilizar la frase “perder el tiempo” de forma despectiva para poder utilizarla de una forma mucho más rica e interesante: “estoy dejándome llevar por el tiempo”.

Este artículo se publicó en la revista española Sonograma N°6 – 2010


1Francoise Delalande:
Es ingeniero y pedagogo francés considerado uno de los principales artífices de la actual renovación de la pedagogía musical.

Algunos CD de Eliane Radigue:

DVD


 

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