Este post es parte de la serie titulada: Una mañana para escuchar radio

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Una vez John Cage se enojó. ¿Sabe usted quién lo hizo enojar?
La primera vez que lo escuché a Julius fue cuando tenía 14 años, en una adolescencia oscura encontré la banda sonora perfecta.


Cuando Julius murió a las 49 años de edad en el hospital de Millard Fillmore en Buffalo, Nueva York, el 28 de mayo de 1990 todos seguían a John Cage pero nadie recordó a Julius.

Me da bronca ¿sabe usted? porque yo descubrí a Julius seis años más tarde de su muerte, mucho antes de haber escuchado a Cage. Me da bronca porque Cage, lo confieso, no fue nunca mi punto fuerte en la escucha. Me gustan sus pensamientos (que no su voz), la veta micóloga pero es poco probable que usted me vea colocando un disco de Cage, no es algo que esté en mis oídos sonando ¿sabe?; sin embargo me verá escuchando a Julius desde los 14 años.

Cuando un nombre representa un género y los demás quedan en el olvido.

No voy a contar la secuencia que relata el compositor Rocco Di Pietro acerca de la última vez que vio a Julius, quien llegó a su casa a pedirle dinero para el autobus, le preparó una tortilla y se sentó al piano.

A pesar de que Julius fue uno de los fundadores del S.E.M ensemble, en el apartado “About” de la página web del afamado ensamble al cual perteneció John Cage, Cornelius Cardew, Petr Kotik y Rudolf Komorous no hacen mención de Julius ni siquiera como una nota al pie.

Flaco, negro, gay,  provocativo en todos sus aspectos. Julius perteneció sin pertenecer a esa franja de “nueva música” estadounidense de la década de los 70′ blanca y provocativa. Sin embargo nadie lo recuerda, quizás por la afinidad de sus sonidos con ese otro movimiento al que todo blanco le gustaría pertenecer y que, aunque algunas nieves se colaron, sigue siendo legado afrodescendiente: El jazz.

Podría decir mucho de Julius pero en ese relato se mezclarían imágenes de mi adolescencia, no sería un relato limpio de su vida, lo mezclaría con recuerdos de libros de Alejandra Pizarnik, tardes invernales de un domingo bonaerense, frío, agua lluvia y café con leche.

Cuando encontré este programa con uno de los fragmento de “Femenine” se me hizo irresistible. Me senté frente  un té negro inglés y me dejé llevar por los sonidos. El enganche que hace Nic Tasker con otros artistas demuestra que Julius no es un mero referente de una época o de un movimiento de “nueva música”.

Julius es sonido y el sonido siempre es irreverente.

Éste programa es una producción de Nic Tasker para NTS Radio

Por otra parte esta escucha me ha hecho descubrir al artista nigeriano Adebayo Bolaji quien realizó la obra que ilustra esta nota. 

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