[dropcap letter=”E” shape=”square”]ste sábado, mañana, comienza la segunda edición del seminario “Habitando el Sonido” y uno de los ejercicios que les propongo a los participantes (aunque no quisiera adelantar mucho) es el de la cocina, el ejercicio de cocinar.[/dropcap]

Cocinar no por obligación ni por necesidad sino por placer, por el placer de sentir como se despiertan los sentidos ante este acto tan elemental y cotidiano.

Cuando hablamos de sonido (o por lo menos esto me parece a mí por lo que leo habitualmente) parecería ser que el mundo es acotado, el mundo se queda en nuestros oídos. Quizás uno ve a Evelyn Glennie1 y entonces uno entiende el fenómeno de las vibraciones y entiende que el sonido no sólo es percibido por los oídos sino por todo el cuerpo.

Bueno, esto en realidad ya lo sabemos de ante mano, por algo bailamos ante los sonidos estimulantes. Pero pocas veces relacionamos la percepción del sonido mediante otros órganos del cuerpo.

¿Cómo se olfatea un sonido? ¿Podemos oler un sonido? ¿Podemos degustarlo?

Incluso nos hemos preguntado muchas veces cómo se ve un sonido. Pintores, diseñadores, ingenieros de audio han respondido a esta pregunta.

Pero…

¿Cómo huele ese sonido? Es una pregunta pocas veces hecha.

A mí parecer el error está en la forma en la que nos enseñan y en la que se enseña cómo funcionan los sentidos; casi siempre los plantean como si cada sentido percibiese cosas distintas, es decir, la vista percibe todos los aspectos visuales de nuestro mundo, la luz, los colores, etc. El tacto las cualidades de los objetos, el gusto los sabores de determinados alimentos, el olfato los olores, y el oído las vibraciones acústicas.

Esto es lo primero que se nos enseña; después con el correr de los años se nos dice que gracias a todos los sentidos percibimos el mundo que nos rodea. Pero seguimos estudiando los distintos órganos de forma separada. Aislada.

Entonces pensamos que los sonidos son solamente parte de un acompañamiento (en forma musical) cuando cocinamos. Es un deleite escuchar música y cocinar. Pero ¿por qué?

¿Por qué nos gusta escuchar música, radio cuando cocinamos? ojo no tengo la respuesta exacta pero estoy segura que tiene que ver con algo relacionado con el proceso de percibir ese momento, cómo nuestros sentidos se alinean para percibir ese instante.

Nuestro cerebro interpreta el mundo a través de los sentidos, de las percepciones que generan el conjunto de sentidos, todo el conjunto al mismo tiempo. No por separado. No se puede ver sin escuchar, aún siendo completamente sordo; no se puede saborear sin ver aún siendo ciego de nacimiento.

Lo sentidos recrean experiencias. Recrean un instante. Un instante que no es igual para todos los seres humanos.

Un ciego come una manzana y no la ve verde y brillante como yo la veo, pero él escucha la escucha, la saborea, la huele y por lo tanto recrea en forma visual también una manzana, o mejor dicho, recrea una experiencia que es totalmente visual, olfativa, sonora, táctil y gustativa.

Entonces ¿qué significa cocinar?

Escribo estas palabras en medio de mi cocina, es una mañana fresca pero soleada. Ayer dejé levando 7 bollos de pizza, así que la cocina está rebosante de olor a levadura fermentada.

No tengo horno, suelo hacer pizza al sartén y mi hornalla hace un ruido particular. La masa la estoy estirando finita y al ponerla en la sartén chisporrotea. Al lado de mi cocina se escucha cacarear a las gallinas de mi vecina y de vez en cuando al gallo. Les están dando de comer.

Pienso en la experiencia, en el instante.

Es tan fuerte el olor a pan, que los gatos se sentaron en la puerta de la cocina y mi compañero se levantó más de tres veces de su lugar de trabajo atraído por olor. Yo estoy sentada junto a la mesa aunque la pila de la computadora esté por morir, el frío se esfumó hace rato y estoy a gusto.

Cuando hablamos de sonidos, hablamos de recrear una experiencia, de compartir una experiencia. Ya sea en un videojuego, en una película, mediante la música, en un programa de radio, etc.

Recrear, crear un experiencia para quien está prestando atención.

Siempre me pareció que cocinar es una de la experiencias más completas, más que completas, rápidas para crear una situación. Para crear un recuerdo.

Aquí inmediatamente me acuerdo del guisito de polenta de mi madre. Carne, cebolla y polenta. El sonido del chisporroteo del aceite y la cebolla, el sonido que hacía cuando mi madre movía la olla para que no se quemara el fondo. El olor, la polenta amarilla, el queso derretido.

Viajo.

Vuelvo.

Uno puede y debe saber de micrófonos, formas de edición, orden, frecuencias. Pero entender cómo se recrea un momento es casi inexplicable, uno tiene que ir descubriendo esos momentos, desglosándolos para entender cómo funcionan.

Por eso es que a mis alumnos siempre les pongo como ejercicio cocinar; cocinar sin escuchar música sólo los sonidos que los rodean, que hacen los alimentos; o cocinar escuchando música y preguntarse ¿por qué este sonido va tan bien con este olor?

Cocinar para escuchar.

1http://www.ted.com/talks/evelyn_glennie_shows_how_to_listen?language=es