Este post es parte de la serie titulada: Mujeres y Sonido

Otros post de esta serie:

  1. Una flor para Else.
  2. Mujeres y sonido. Los números cambian pero…
  3. La mujer sin cabeza. Still Alive! (Current)

El artículo de The Guardian de ayer corrió como pólvora Why women are asking a major art and technology festival to #KissMyArs

Es que uno al leerlo no puede quedar indiferente. Entiendo que se repite el discurso una y otra vez y ya parece mas un mantra que un discurso. Pero la verdad es que hay momentos en que alguien se pone a escribir acerca del tema y es imposible no sentirse tocada.

Ya hace unos meses publicaba en este blog una serie de infografías acerca de la participación de las mujeres este año en festivales de música principalmente electrónica; el artículo se titula “Mujeres y sonido. Los números cambian pero…” . Allí con mi desconfianza frente a las estadísticas pregonaba:

“Mirando desde ésta perspectiva el tema de visibilidad se torna complejo, dentro de grandes festivales que se encuentran en serios aprietos financieros parecería ser que este año las mujeres tenemos una mayor visibilidad.

¿Qué nos dice todo eso?”

Lo peligroso de repetir el discurso de la poca visibilidad de las mujeres en las artes y las tecnologías es que se convierta en un mantra; algo que se repite sin entender la esencia. ¿Pero quién entiende la esencia del asunto?

Como bien señala el artículo de The Guardian ayer 12 de septiembre finalizó la entrega de premios de uno de los festivales más grandes acerca de artes y nuevas tecnologías el “Ars Electrónica” en el cual participé en más de una ocasión y nunca quedé seleccionada. Pero no achaco esa no selección de mis trabajos a que soy mujer, sino a que el festival tienen una visión bastante miope, a mi entender, de lo que es la tecnología de vanguardia.  Por una parte mezcla en una misma categoría Digital Musics and Sound Art; performance, esculturas sonoroas, HiHop, Jazz, radio arte, net music, composición por computadora. Teniendo en cuenta que los otros premios abarcan lugares más específicos.

  • Sound and New Media (audio visual performance, sonic sculpture, intermedia / video / film soundtracks, installations, soundspace projects, radio works, net-music, generative music, etc.)
  • Electronica- as in Dub, Techno, Microsound, Ambient, Global, Minimal, HipHop, Jazz, Noise, Downtempo, Drum’n Bass, Mondo/Exotica, digital DJ-culture, Mash-ups, Music videos, Glitch, Plunderphonics etc.
  • Computer compositions (algorithmic, acousmatic and experimental), analog and electro-acoustic methodologies, the use of voices and acoustic or amplified instruments are allowed as well, but the crucial criterium is the artistic and inventive use of digital tools to manifest a convincing realization.

Pero esa es mi opinión y por eso dejé de presentar mi trabajo, por lo menos hasta que no realice uno que crea que vaya con esos criterios; aunque el lema tampoco me convence del todo.

The crucial criterion is the artistic and innovative use of digital tools to manifest a convincing realization.

(El criterio fundamental es el uso artístico e innovador de herramientas digitales para manifestar una realización convincente)

Pero regresemos a la nota. En los últimos 29 años de historia de los premios de Ars Electrónica 9 de los 10 premios Nica de Oro (esto es como el Oscar de oro de los Ars Electrónica) fueron entregados a hombres. A partir de que salieron a la luz éstos resultados la artista Heather Dewey-Hagborg y la artista experimental Addie Wagenknecht junto con otros artistas armaron la campaña bajo el hashtag #KissMyArs.

Más allá de las controversias que esto ha generado y que se mencionan en el artículo, lo interesante es un punto fundamental que hace Addie Wagenknecht cuando relaciona el sesgo de género con la dorada figura de la estatuilla de los premios de Ars Electrónica. Si uno mira al pasar son como los Oscar pero formato mujer un poco idealizada y con alas, si uno mira con más detenimiento resulta que además ¡le falta la cabeza!

Estúpido o no, este simple hecho llamó muchísimo mi atención, nunca me había fijado en que a la estatuilla le faltaba la cabeza. Convengamos que las estatuillas de los premios coinciden en ser bastante feas, salvo las que uno tiene que pagar para ganársela; pero esos suelen ser en ámbitos radiofónicos que no vienen al caso.

No sé si es una metáfora exacta como dice Addie Wagenknecht de lo que ocurre con la entrega de dichos premios pero mirando los números se le acerca bastante.

 Nica de Oro Prix Ars Electrónica

Nica de Oro Prix Ars Electrónica

Pero no me quiero centrar en una metáfora. Paso a otro artículo que en este momento me llega más de cerca.

Una encuesta desarrollada por la asociación IGDA (International Game Developers Association) publicada el pasado mes de junio de 2016 revela que los hombres realizando la misma labor que las mujeres tienen la posibilidad de cobrar tres veces más por su trabajo.

Se encuestó a  3.000 personas que trabajan en el desarrollo de video juegos. Entre los que respondieron, el 75% eran hombres, 23% mujeres y un 2,5%  se identificaron como transgénero u “otro”.

Por otra parte la encuesta encontró que sólo alrededor de un tercio de los empleadores ofrecer  licencia pagada de maternidad.


El 77% de las mujeres encuestadas afirmó haber  tenido algún tipo de falta de equidad en su lugar de trabajo en comparación con el 38% de los hombres. El 44% informaron que experimentaron microagresiones (definidas como humillaciones verbales, conductuales y ambientales) en comparación con el 9% de los hombres.


Cuando digo que me toca de cerca es porque me identifico, hace no mucho en un propuesta laboral para un diseño de sonido al cual pasé un presupuesto se me preguntó que cómo era posible que yo cobrara más que un hombre.

Pocos días antes de leer esta nota se me propuso participar con la realización exclusiva de una pieza de experimentación sonora en un festival, aunque se me aclaró que no tenían mucho presupuesto envié una propuesta de pago (ya que creo firmemente que el trabajo de cualquier persona debe tener una remuneración) a lo que se me contestó que aunque lo que yo exigía no era muy elevado primero se daría prioridad a organizar otras instancias del festival (más exposiciones) y que si sobraba aún así sería imposible pagarles a todos los artistas y que por equidad era mejor no pagarle a ninguno – aunque en este festival no estaba implícita la diferencia de género, me puso a pensar en el porqué me habían elegido a mí para dicha propuesta.

De que hay una brecha la hay, se nota en el trabajo cotidiano, se nota también que de algo nos estamos perdiendo. La mirada acerca de la tecnología desde la mujer tiene infinidad de matices.

Señoras y señoras hasta el momento no he visto algo más tecnológico que la copa menstrual patentada por Lestkr J Goodard en 1932; evita infecciones, cuida el medio ambiente, interactúa con el usuario, dura 10 años y ahora existe una copa menstrual inteligente que te avisa de los períodos y si tu cuerpo tiene alguna infección y/o enfermedad.

Cumple todos los requisitos del Ars Electrónica, porque si eso no es arte lo cotidiano, yo no sabría decir qué lo es.