Este post es parte de la serie titulada: Las piezas y su historia

Otros post de esta serie:

  1. Luba. Las piezas y su historia.
  2. Ex Nihilo Nihil Fit. Las piezas y su historia.
  3. En voz de un volcán. Las piezas y su historia. (Current)
  4. A Greater Purpose. Un recorrido por las piezas y su historia.
  5. Las piezas y su historia In hábitat

El 27 de agosto de 1883, la Tierra dejó escapar un ruido más fuerte que cualquier que se ha hecho desde entonces.

Fue a las 10:02 hora local cuando el sonido surgió de la isla de Krakatoa, que se encuentra entre Java y Sumatra en Indonesia. Se oyó 1.300 millas de distancia, en las islas de Andaman y Nicobar (“se escucharon sonidos extraordinarios, como armas de fuego”; 2.000 millas de distancia, en Nueva Guinea y Australia Occidental “una serie de sonidos fuertes, parecidos a los de la artillería en una dirección noroeste”; y hasta 3.000 millas en la isla Rodriguez1 del Océano Índico Rodriguez, cerca de la Isla Mauricio “viene del oriente, como el rugido distante de las armas pesadas.” En total, fue escuchado por personas en más de 50 ubicaciones geográficas diferentes, abarcando, todas las zonas juntas, la tercera parte del globo terráqueo”

[dropcap letter=”L” shape=”square”]eo esta descripción y los sonidos me envuelven, me llegan, resucitan.[/dropcap]

“En general los sonidos no son causados por el fin del mundo, sino por las fluctuaciones en la presión del aire. Un barómetro en la fábrica de gas en Batavia (a 100 millas de distancia de Krakatoa) registró el pico resultante de la presión en más de 2,5 pulgadas de mercurio. Que se convierte en más de 172 decibelios de presión de sonido, un ruido increíblemente fuerte.2

Inmediatamente despúes de leer este párrafo me acordé de la señora del pueblo de Angahuan.

Hace unos años dí un taller de radio para una radio bocina comunitaria situada en una pequeña parroquia del pueblo de Angahuan en Michoacán México; la radio era puesta en marcha principalmente por aproximadamente 15 niñas/adolescentes purépechas de la comunidad y un sacerdote.

Estaba por escribir una nota al pie, pero me detengo. La palabra purépecha pisa tan fuerte en la memoria de México, su conformación y la historia de este país que me es imposible simplemente adjuntarla como una nota al pie.

El pueblo purépecha tiene sus raíces en la región noroeste del estado mexicano de Michoacán, principalmente en el área de las ciudades de Uruapan y Pátzcuaro. Fue y son un pueblo combativo, luchador, aguerrido de esos que aún hoy continúan contando la historia de México.

Los purépechas fueron una potencia mesoamericana de primera magnitud que resistió el empuje del Imperio azteca. Fueron unos de los pocos pueblos en ejercer su independencia tanto política como económica de uno de los imperios más grandes e importantes de la América precolombina. los purépechas trabajaban el oro y cobre con gran soltura y esto les permitía establecer su propia economía y tener un éxito militar importante.

Hasta el día del hoy los indígenas purépechas son un pueblo que ejerce y lucha por su independencia y su autodeterminación, en un territorio con fuerte presencia del narcotráfico entre otras dificultades.

No cualquier pueblo indígena sobrevive al imperio azteca, y menos aún a la historia actual.

Me levanto. Pregunto y leo en voz alta lo escrito acerca del pueblo purépecha. No quiero desviarme de mi propósito. No puedo ser parcial y recitar la historia purépecha cual libro de historia. Es un pueblo especial, su cultura, su gente, su organización, sus fiestas, su territorio, su religión.

Me abrieron su espacio y su cultura durante más de un mes. Más de un mes de convivencia en un pequeñísimo pueblo habitado de faldas de colores, tierra, viento, grandes arboledas, campanarios y por sobre todas las cosas fiestas y trabajo. La experiencia fue única, imposible de explicar con palabra alguna.

Viví durante más de un mes en la parroquia del pueblo. En mi vida citadina y atea, jamás había dormido a dos pasos de un sacerdote, ni me había levantado a las 4 de la mañana a misa (debo decir que esto no siempre pasaba a expensas de las risas del mismo sacerdote), mucho menos había compartido toda una mesa de almuerzo o cena con vino, tequila y más de 6 sacerdotes riendo a carcajada limpia frente chistes poco decorosos.

Sin duda alguna esta experiencia marcó mi vida de tal forma que aún hoy recuerdo el olor a la comida, las charlas en la cena, las risas de las niñas de la radio que me mataban a preguntas en un perfecto español y se mataban de risa en un sonoro purépecha.

“El p’urepecha presenta muchas características lingüísticas que lo hacen un idioma totalmente diferente de otras lenguas de Mesoamérica. De hecho, la lengua p’urhépecha ha sido clasificada como una lengua aislada, ya que hasta ahora no se ha podido establecer ninguna relación de origen común con alguna de las lenguas que se hablaron, o se hablan, en México u otros países3” 

Busco fotos, escudriño en los DVDs por fotos de aquella época.

Me encuentro con los rostros, la energía del lugar, el sol por todos los rincones. Me había olvidado que aparte del curso de radio que yo les impartía a las chicas, el sacerdote se encargó de organizar un viaje para conocer una radio importante de las cercanías del pueblo, las chicas nunca habían pisado una radio. Recuerdo el entusiasmo de algunas caras y el aburrimiento en otras.

 

 

Entre todo lo mucho que me dieron una de las cosas más alucinantes fue la posibilidad de visitar uno de los lugares más extraños de la tierra, el volcán Paricutín.

Trabajando en la radio con las chicas, entre las tareas que nos habíamos propuesto para la propia radio era la realización de entrevistas a gente del pueblo. Principalmente a personas mayores, con la intención de conservar sus voces, las voces de la comunidad. La primera de las entrevistas fue a una señora de 77 años que había vivido el nacimiento del volcán Paricutín.

La erupción de aquél volcán en 1943, para ser precisos el 20 de febrero de ese año. El volcán sepultó todo un pueblo bajo la lava y las cenizas y de un segundo pueblo tan sólo dejó visible parte de la iglesia.

La iglesia. La iglesia y México,  México y la iglesia.

La mujer contando la historia en lengua purépecha, sentada al lado mío, con sus pies descalzos en la pequeña habitación que pertenecía a la radio; mientras que de la bocina de la radio emanaba su voz a pleno cielo despejado a las 12 y 22 minutos del mediodía. Esa es una de las fotos en mi memoria que más atesoro, no tengo ninguna de aquel instante, pero tengo el sonido conmigo.

No hace falta entender el idioma. Las sonoridades, la forma de contar, el entrecruzamiento de la voz casi aniñada de la locutora y esta mujer contado la historia del nacimiento de un volcán.

Ésta es quizás una de mis grabaciones más interesantes en cuanto sonido, historia, espacio y tiempo. Lo encierra todo: la voz humana, la historia, la naturaleza y la experiencia con el sonido.

Esta grabación aparece como un fantasma en varias de mis obras, tan sólo coloco su sombra. Como una marca, como una ceniza de una historia que encierra otras historias.

La grabación está “en crudo” no ha sufrido transformación alguna. Se realizó con un minidisck muy viejo.

Esta etiquetada como:

Señora Volcán Paricutín
Entrevista Radio Sapichu
Grabación: Sol Rezza
2007
Minidisck
Formato: Wav

 

Foto de portada: Gerardo Murillo Cornado Dr Atl. pintando el volcán Paricutín 1943.

Su afición por los volcanes lo llevó a escalar frecuentemente el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y a presenciar el nacimiento del Paricutín. Abandonó todas sus actividades artísticas en la Ciudad de México para mudarse por largas temporadas a las faldas del nuevo volcán. Esto con la finalidad de estudiarlo y capturar la belleza del nuevo paisaje. Registró este fenómeno en apuntes y pinturas y escribió el libro Cómo nace y crece un volcán: el Paricutín, 1943, editado en México en 1950.

1Isla Rodriguez: incorrectamente llamada Rodríguez; es la más pequeña de las islas Mascareñas y es dependencia de Mauricio. Se localiza a 560 km al este de Mauricio, en medio del océano Índico. Tiene un área de 109 km² y lo rodea un arrecife de coral. Su capital es Port Mathurin.

2Artículo “The Sound So Loud That It Circled the Earth Four Times” por Aatish Bhatia publicado por la revista Nautilus en septiembre de 2014.

3Diccionario de Lenguas indígenas en México. Dirección General de Culturas Populares /PACMYC-Michoacán.

 


 

Continúa leyendo la serie: