“How much is enough?
And that is a basic, basic question for human beings.

The idea of making art is to try to make it accessible to people, they don’t have known anything about you”1.

[dropcap letter=”L” shape=”square”]as palabras de Lawrence Weiner son una especie de bofetada de agua fría.[/dropcap]

¿Cuánto es suficiente?

No sé si es el día o la infinidad de cartelitos que hay a mi alrededor: “No te distraigas”, “Reorganizar”, “Publicación”, “Terminar” reza la fila de los primeros cuatro.

¿Cuánto es suficiente?

Ante un sonido esta pregunta se desploma, es tan básica, tan contundente.

Hace cinco meses que estoy preparando una pieza, la delicadeza se ha vuelto tal que con sólo abrir el proyecto me da la impresión que se partirá en mil pedazos como una copa del cristal más puro.

Cuando las piezas toman un respiro se tornan peligrosas, uno se vuelve un extraño ante ellas, exactamente igual que pasa con otro ser humano. Por más que lo reconozcas, que sepas algo de su vida, no tienes la menor idea de qué es lo que te puede llegar a decir. Esperas un rato en silencio, tratas de esperar a que pronuncie las primeras palabras, que haga referencia a un suceso del pasado para que te acerque, para saber que sigue siendo el mismo. Una sonrisa junto con una mirada en algunos pocos casos es suficiente. Sin embargo por dentro, en ese silencio que parece interminable, sabes que puede ser otra persona completamente distinta de la que conoces; o lo que es peor aún, que tú te has vuelto más distinto de lo que esperabas.

Cuando uno deja aire entre la finalización de un trabajo y retomarlo o publicarlo ocurre exactamente lo mismo.

La otra noche trataba de recordar cómo había surgido la primera idea; y como siempre suele suceder llegué a una conclusión absurda. Uno cree y vende que las ideas están basadas en sensaciones extraordinarias, pero sabemos en nuestro interior que este tipo de cosas no son ciertas, incluso cuando eso ocurre ES extraordinario. La mayoría de las ideas están basadas en ideas simples que por momentos se tornan complejas. Desenredar una idea que ha ido tomando forma es probablemente una de las cosas más decepcionantes para hacer, se podría decir que es casi imposible acometer el hecho.

El pintor Mondrian habló de la posible ‘desaparición’ del arte. En su opinión, la realidad puede acabar desplazando la obra de arte, cuya esencia consiste, precisamente, en ser un sustitutivo del equilibrio de que carece actualmente la realidad.

El arte desaparecerá a medida que la vida resulte más equilibrada’
The Necessity of art, Ernst Fischer.

Este año me propuse no hacer más que una sola pieza. Una pieza que de tan cuidada llegase a ese miedo de desconocerla. Vivir el proceso en el que ésta pierde el envión inicial, transitar el proceso de no recordar la explicación de la obra, desentrañar los defectos y pulir, pulir, pulir. Volver a pintar el lienzo hasta que quede tan gastado, tan deformado que sea irreconocible.

El proceso no ha sido sencillo, no lo está siendo.

En 1887 Henri Toulouse-Lautrec retrata a Vincent van Gogh sentado en la mesa de un bar. Van Gogh está mirando fijamente hacia el frente se lo nota completamente perdido, obsesionado con sus pensamientos. Lautrec logra pintar un ser humano de una forma sintética, clara, permanente. Plasma un segundo mental, una idea. Quizás esa idea primera que luego se deformará en la mente de Van Gogh hasta perderlo, hasta que la obsesión le gane a la idea, quizás esa idea sea un cuadro que conocemos o un cuadro inconcluso, quizás no esté pensando en un cuadro.

A pesar de que existen de Vincent van Gogh tres fotografías y muchos autorretratos; no se conocería su perfil de no ser por Henri Toulouse-Lautrec.

Una idea, un instante que se esfuma en un segundo. En este caso dos ideas; la de van Gogh y la de Lautrec de retratarlo.

 

 

 

 

Y pienso en Lautrec y entonces no puedo dejar de pensar en Yvette Guilbert y los primeros gramófonos3. ¡Cómo no relacionar toda una idea basada en la tecnología y el sonido! Estamos hablando más o menos de la misma época en que Lautrec retrata a van Gogh.

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Monsieur; Madame y el perrito.

Este cuadro de Lautrec raya casi en la caricatura, a mi gusto uno de sus cuadros más hermosos, los colores, la cara de él, de ella, el alarido chillón del perro. Nuevamente un instante pulido. Porque aquí hay un poco de eso de dejar pasar el tiempo y volver. Ese dejar pasar el tiempo se ve en los colores, en la espacialidad. Es increíble como un espacio insinúa el tiempo.

Quizás el espacio en todas sus formas y bajo todos sus velos es la única cosa capaz de representar el tiempo. En el sonido ese espacio está representado mayoritariamente por el silencio.

Dentro de un reino de distancia4. La distancia es espacio que demuestra el tiempo.

 

 

 

 

Para los académicos contemporáneos de Toulouse-Lautrec este tipo de cuadros eran obras inconclusas, que tornaban su obra inaceptable y sin valor. Al parecer Lautrec una vez le dijo a su primo Gabriel:

“La gente me fastidia. Quieren que acabe las cosas. Pero yo las veo así, y así las pinto. Mira: es muy fácil terminar las cosas. Te hago sin dificultad un Bastien-Lepage” Después de pintarle un cuadro terminado para comprobar lo que decía continuó: “Ves, ¡así de fácil! Nada es más sencillo que hacer cuadros terminados en el sentido superficial. Nunca se miente tan sutilmente como entonces”

Dentro de un reino de distancia. La distancia es espacio que demuestra el tiempo.

A un costado de mi escritorio tengo colgada una foto de “Le Bassin d’Apollo”5 la fuerza de la imaginen es avasallante, Apolo está a punto de pasarme por encima.

 

 

 

Vue du Char d’Apollon dans le bassin d’Apollon 1683

 

Paul Cézanne sugería que el modelo/objeto no es algo que se representa, sino que, es algo que precisa ser descifrado. Propone una construcción a partir del modelo y esta construcción exige un largo trabajo, un proceso de interpretación interno. Un lucha por encontrar y plasmar las sensaciones, organizarlas. Dice ante la pintura que: “el ojo y el cerebro deben prestarse mutuo apoyo”

De repente paro de escribir me doy cuenta que no estoy saliendo de Francia, de París.

Me pregunto si tiene algo que ver con la inundación de las noticias, no me gustaría que ese tipo de cosas sea lo que decida lo que finalmente escribo o no.

No tiene nada que ver me digo. Hace tiempo que tomé el libro de Lautrec, hace años que él está en mi cabeza; es uno de los pintores predilectos de mi madre y crecí viendo colgadas en las paredes de mi casa de la infancia varios de carteles de Lautrec. Como también crecí en mi otra casa, rodeada de las imágenes de van Gogh en láminas enmarcadas por hermosos marcos de madera hechos por mi padre (creo recordar que eran los únicos elementos decorativos de su casa en ese entonces).

Así que esto no tiene nada que ver con las noticias.

Hablo con mi compañero que está algo cabizbajo atravesando un proceso un poco más engorroso pero parecido al mío, hoy no es el desgano lo que nos gana, es la necesidad de revisar lo que se dice, lo que se necesita decir. Y en esa revisión uno se enfrenta a la pregunta decisiva ¿y si no quiero decir nada? ¿Y si no sé finalmente lo que quiero decir?

Según Ernst Ficher en sus orígenes el arte era (y a mi parecer lo continúa siendo) una especie de magia, una ayuda mágica para dominar un mundo real pero inexplorado. Según este filósofo esta veta del arte fue desapareciendo gradualmente y fue transformando su función la cual consiste ahora en clarificar las relaciones sociales e iluminar a los hombres en sociedades cada vez más opacas, en ayudar a los hombres a conocer y modificar su realidad social.

“Una sociedad altamente compleja, con sus relaciones múltiples y sus contradicciones sociales, no puede representarse ya con un mito.”

Nos sentamos para hablar con mi compañero, lo siento triste cargando justamente con este peso que nos adjudica Ficher. Hablamos de los opuestos que se tocan entre el ballet y la danza Butoh. Engañosamente parece que el Butoh representa lo opuesto al ballet; le confieso que aunque no se absolutamente nada del tema, no estoy de acuerdo. Las dos artes representan los opuestos que no alcanzamos del mundo. Lo vivo vs lo muerto. Cualquiera sea esa cosa viva como cualquiera sea esa cosa muerta.

¿Estoy hablando de las noticias? No, imposible estoy muy lejos de toda información posible. ¡Cómo podría ser posible!

Pienso en si el arte debe definirse cómo una función social o como una función interna, individual. Si el arte hay que definirlo como algo social entonces los detractores de Lautrec tienen razón en estar indignados frente a sus obras inconclusas. No debería haber espacios vacíos. El arte sería algo concreto, representaría contundentemente los extremos (lo vivo y lo muerto) y siempre tendría algo que decir.

Pero si el arte cumple una función interna; entonces cobra otro significado. Entonces aparecen los espacios, las líneas inconclusas, la fuerza de los músculos en un día frío de invierno como en la foto de la fuente de Apolo. Entonces aparece el espacio del tiempo, el tiempo interno. La obra cobra otro significado, no ya para uno ni para el otro, sino por sí misma para el propio arte. El arte cobra vida. Algo inanimado cobra vida y esto ¿Está vivo o muerto? Aquí ya no existen los extremos.

No estoy de acuerdo con Fisher en donde la función del arte es clarificar las relaciones sociales. Principalmente porque yo no puedo clarificar mi relación con la propia obra. Me gusta pensar mejor que el arte es una especie de magia que surge para liberar un mundo interno inexplicable dentro de otro mundo más inexplicable aún; pero que nos sugiere, nos convoca, nos devela grietas, fisuras, tiempos, espacios, distancias.

La naturaleza de la que habla Cézanne es la del caos, es la única verdadera naturaleza de las cosas.

¿Cuánto es suficiente?

‘El arte desaparecerá a medida que la vida resulte más equilibrada’

me susurra Mondrian al oído. Es cuando respiro aliviada, porque entonces la pieza de sonido que estoy preparando, esa que comencé hace cinco meses, tiene todas las garantías de seguir siendo.

 

1Palabras dichas por Lawrence Weiner en un video que aparece  24/11/2015.

2Serie de video tutoriales  acerca de la “Historia de la masterización de audio”.

4Within a Realm of Distance se llama la exposición de Lawrence Weiner

5La fuente de Apolo es una fuente que se encuentra en el palacio de Versalles en Francia diseñada por Charles Le Brun para el Rey Luis XIV en 1668. Representa el dios griego Apolo que sube del mar en un carro tirado por cuatro caballos.

6Alegoría de la caverna se considera la más célebre alegoría de la historia de la filosofía. Su importancia se debe tanto a la utilidad de la narración para explicar los aspectos más importantes del pensamiento platónico como a la riqueza de sus sugerencias filosóficas. Se trata de una explicación metafórica, realizada por el filósofo griego Platón al principio del VII libro de la República, sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento. En ella Platón explica su teoría de cómo podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (sólo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón).

Recomiendo ver la serie extraordinaria de fotos del jardín de Versalles tomadas por Herve Ternisien .