El arte no conforma, no necesita conformar.

Ocurre algo en esta profesión; o por lo menos es algo que suele ocurrirme a mí.

No tengo la capacidad de estar todo el tiempo creando.

Me relaciono con los sonidos todos los días, desde distintos ángulos, de diferentes formas. Busco estar informada, busco ejercitar mis oídos, busco pasar lo que sé a otras personas porque ese traspasar encierra el mayor aprendizaje y el mejor de los ejercicios.

Me levanto reflexionando acerca de los sonidos, me acuesto pensando en ello.

Cuando trato de descifrar mi forma de pensar al momento de crear casi siempre lo defino como dos personalidades que llevo dentro.

Por un lado existe el pensamiento constante, el que nunca se apaga, el que hace, piensa, decide, enseña. El pensamiento práctico, de todos los días que aborda los problemas y las soluciones.

Convive, por el otro lado, un costado más intuitivo, inconformista, que se encuentra en constante excitación pero que también se aburre fácilmente. Ávido por hacer, por dejar que las ideas surjan por sí solas. Nutriéndose de todo lo que hay en su camino. Desde el colibrí que veo desde mi ventana, el sol que entra, el gato en mi regazo, el ruido del río, las palabras que estoy escribiendo en este instante.

Sé que cuando esas dos partes coinciden la creación surge. Las ideas vienen y comienzan a tejer caminos.

Hasta hace poco la parte inquieta de mi cerebro me decía:- ¿Y a qué jugamos ahora? ¿Qué hacemos? ¿Jugamos?

Y las piezas surgían desde esa necesidad de juego, desde la inmediatez de decir algo.

Es lindo ese estado, pero desde hace unos años comencé a entender que desaprovechaba algo del proceso. No podía sentarme a hacer cuando tenía una necesidad, hacer por el impulso de hacer solamente.

Ahora espero que la necesidad del impulso se calme para poder comenzar a crear.  Necesito un remanso, una meditación previa.

Hoy el impulso se despertó de lleno. ¿Qué hacemos? ¿Y ahora a qué jugamos? Grita mi cabeza. El estómago se me hace un nudo de nervios al igual que la garganta.

:-Tranquila, le grita mi otra mitad del cerebro. Encausemos esas inquietudes, respira hondo, meditemos. Hagamos pero no sólo desde el impulso de hacer. Busquemos en esas energías la respuesta.

Es en estos momentos cuando me doy la oportunidad de mirar hacia afuera aunque el impulso me dice que mire hacia adentro.

Me doy la oportunidad de oler en otros jardines, antes de comenzar a plantar mis propias flores.

Esta forma de comenzar el proceso es sumamente enriquecedora, ya no trabajo desde el impulso; trabajo con el impulso, junto él. Tratando de llevarlo por diferentes caminos antes de plasmar el primer sonido.

Eso hace que cuando finalmente estoy frente a la hoja en blanco, la idea sea mucho más clara. Entiendo que le otorgo un espacio para que pueda simplificarse, para que pueda tomar forma.

Es como echar levadura a una masa. El reposo, la quietud de la mente fermenta las ideas.

Las ideas que vienen del impulso son también maravillosas, pero carecen de este proceso; que para mí hoy en día es sumamente interesante.

Esta vez para aplacar las ansias del “hacer” del “juego por el juego de crear”.

Comencé un recorrido extenso e intenso por sonidos e historias.

 

El término Shinju en japonés significa doble suicidio. Un concepto relacionado con  el suicidio colectivo en donde los lazos afectuosos, amor y familia son esenciales. Personas unidas por el amor, por lo general amantes, padres e hijos, e incluso familias enteras que se suicidan.
Existe una obra de marionetas tradicional japonesa llamada Los Amantes Suicidas de Sonezaki 1 escrita por el dramaturgo Chikamatsu Monzaemon uno de los más grandes dramaturgos de la historia del teatro japonés que tiene como elemento principal el Shinju.

 

 

El múisco experimental Keiji Haino utiliza el término Shinju para definir la sensación de realizar un perfomance con la banda  “Nazoranai” (Keiji Haino – Oren Ambarchi – Stephen O’Malley). La palabra “Nazoranai” se refiere a la caligrafía tradicional japonesa, que significa “no seguir el movimiento exacto de la maestra o el maestro, para que no siga la línea, sino para desarrollar algún tipo de individualidad.” Este concepto refleja de forma fiel el método de trabajo de la banda2, donde una de sus principales características es que no tienen ensayos.

Shinju, dice Haino en una entrevista mientras esboza un sonrisa 3.
El performance visto como una especie de suicidio colectivo por amor al sonido.

 

Ilustración de Nazoranai por Frank Stockton para el New yorker.

 

Los amantes suicidas de Sonezaki es fue la primera obra de marionetas basada en hechos reales; los cuales  sucedieron pocos meses antes del estreno de la obra el 21 de junio de 1703 en el teatro Takemotoza de Osaka.

“Ciertamente es prueba de lo profundos que son nuestros vínculos
que nosotros, que tanto nos amamos, estemos igualmente malditos”

La referencia del Haino para mí es importantísima en todo lo que hago, la forma de entender el sonido y el sonido de las formas que viajan en el aire. Él entiende la transformación del sonido de forma particular, entiende el viaje del sonido.

Cada vez que lo escucho hay como una confirmación de lo que soy yo frente al sonido. Se crea un ritual de pensamientos.

El arte no conforma, no necesita conformar.

Escena:
Haino está junto a Stephen O’Malley en la prueba de sonido y el ingeniero de la consola se acerca y osa preguntar  si aplica un filtro de Low Cut en la ecualización. La reacción de Haino es dulce, mueve la cabeza rotundamente, no puede comprender lo que le están preguntando, no por que no entienda el idioma sino porque es simplemente algo ridículo de preguntar. Mejor dicho de preguntarle a él.

No,no low cut!, no low cut! dice moviendo la cabeza incesantemente.

La traductora trata de explicar en inglés la definición de Shinju que da Haino mientras él  sentado mira hacia la nada escuchando el sonido de las palabras.

Leo un fragmento de la obra Los amantes suicidas de Sonezaki mientras por mis audífonos escucho a Haino y nada puede ser más dulce.

Podríamos hablar para siempre, pero no sirve para nada. Mátame, mátame rápidamente!

En la escena final de la obra Los amantes suicidas de Sonezaki el narrador dice estas últimas palabras:

“Se mete y tuerce la navaja en su garganta, hasta que parece que el mango o la hoja está a punto de quebrarse. Sus ojos se oscurecen, y el último suspiro doloroso es atraído en su hora señalada. Nadie está ahí para contarlo, pero el viento que sopla a través de Sonezaki transmite la oración por estos amantes que se han convertido en modelo del amor verdadero”.

 


1 La obra recoge del último día de un joven empleado de una fábrica de soja, Tokubei, quien debido a una estafa pierde todo el dinero que su familia había recibido como dote para su matrimonio con una joven a la que él no ama. Tokubei en realidad está enamorado de una prostituta de 19 años llamada Ohatsu por lo que rechaza casarse con la joven cuya familia había adelantado una dote de dos kamme de plata para que se celebrase el matrimonio. La trama se complica porque Tokubei, que debe devolver el dinero y no lo puede hacer porque se lo ha prestado a Kuheiji un falso amigo que también busca los favores de Ohatsu. Llegado el momento del pago Kuheiji no solo niega deber dinero a Tokubei sino que le acusa de estar extorsionándolo. Los jóvenes se encuentran en un callejón sin salida porque Tokubei se muestra incapaz de cumplir su obligación de devolver el dinero de la dote y Ohatsu teme que Kuheiji use el dinero que ha robado a Tokubei para comprarla a los dueños de la casa de té. Ante esta difícil coyuntura ambos deciden morir juntos. Aquí un excelente artículo acerca de esta historia.

2 Artículo: The Master’s Hand realizado por el crítico Sasha Frere-Jones el 26 de Mayo de 2014 para New York times

3 Del documental “Nazoranai” producido por Rock Fish Stew

Los amantes suicidas de Sonezaki  de Chikamatsu Monzaemon Dirección: Hiroshi Sugimoto

Artículo: “AGuide to Keiji Haino” Red Bull Music Academy 2014.

Video: En 2014 Keiji Haino brindó una charla en la Red Bull Academy.