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Un descubrimiento acerca de cómo escuchan los insectos ha dado que hablar esta semana en la Universidad de Lincoln en el Reino Unido.

La investigación se llevó a cabo como parte de un proyecto pionero, financiado por la Fundación Leverhulme para examinar cómo han evolucionado las  habilidades auditivas ultrasónicas de los insectos. Una donación de 250.000 Libras Esterlinas ($307.000 USD apróx) fue otorgada por la fundación para apoyar el trabajo del Dr. Fernando Montealegre-Z, que tiene como objetivo desarrollar una comprensión integral de la evolución de audición ultrasónica en los grillos arbusto.


La nueva investigación en los Copiphora gorgonensis (los grillos arbusto) originarios de Colombia y de América del Sur, demostró que tales insectos son capaces de escuchar señales de sonido de sus potenciales parejas dos veces seguidas en cada oído, lo que les permite detectar el lugar de donde proviene el sonido con una precisión milimétrica.


A diferencia de los vertebrados, las orejas de los grillos se encuentran en sus patas delanteras. Cada pata delantera presenta una sola oreja por debajo de la rodilla con dos tímpanos (también conocido como membrana timpánica), que están respaldados por un tubo cilíndrico estrecho (la tráquea acústica) que se extiende internamente a lo largo de la pierna y sale a un lado del cuerpo del insecto.

Orejas de los grillos

Los investigadores encontraron que un solo sonido resuena dos veces en los oídos de los grillos arbusto, en diferentes momentos y con diferentes amplitudes, utilizando los caminos internos y externos. Los tímpanos en cada pierna reciben el sonido procedente del exterior, e internamente reciben nuevamente el sonido a través del tubo traqueal, lo que hace que mejore su capacidad para localizar la fuente de sonido de forma significativa.

Este nuevo descubrimiento ayuda a explicar cómo estos insectos nocturnos utilizan sus sistemas auditivos avanzados para localizar con éxito a sus compañeros de apareamiento en la oscuridad.

Los resultados de la investigación se publicaron en el Journal of the Royal Society Interface en un documento escrito por el Dr. Thorin Jonsson perteneciente a la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Lincoln.

Dr. Fernando Montealegre-Z quién dirigió el estudio explica:

“Nuestra investigación utiliza tecnologías avanzadas para mostrar cómo estos grillos arbusto reciben las señales de sonido de una manera que les permite detectar su fuente original; demostramos que el sonido llega a cada membrana timpánica dos veces; externamente a la velocidad normal de sonido en el aire y luego otra vez internamente a través de la tráquea acústica en el interior del animal, a una velocidad ligeramente más lenta. Curiosamente, el sonido que se desplaza dentro de los tubos traqueales también es amplificado debido a que el tubo tiene el efecto de una bocina acústica, un poco como una trompeta de oído. Esto significa que esta membrana timpánica está recibiendo la señal dos veces – la primera vez en la velocidad del sonido normal y sin la amplificación, y la segunda vez de forma más lenta y amplificada

En los mamíferos, las orejas están situadas en los lados de la cabeza; su posición y la distancia entre oreja y oreja es suficiente para causar ligeras diferencias en el momento en que llega una señal, y también para producir diferencias de amplitud entre los dos oídos. Como estos insectos son demasiado pequeños como para tener oídos en la cabeza, su ubicación en las piernas, junto con el sistema de tubos permite que el insecto escuche un sonido de cuatro tiempos, dos veces en cada oído.

La comprensión de este mecanismo altamente sensible y muy delicado ofrece una visión fascinante de cómo estos insectos usan sus oídos para localizar posibles compañeros y también podría inspirar a otras áreas de investigación, como la ingeniería o la micro-robótica.”

(Artículo realizado con información de los sitios Science Daily y Royal Society Publishing)

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