[dropcap letter=”E” shape=”square”]l ejercicio de la escucha1. Me siento. Me coloco mis auriculares y escucho.
Trato de hacer este tipo de ejercicios por lo menos una vez por mes. No es tan simple sentarse a escuchar algo, uno requiere que tanto su mente y su cuerpo se dejen influenciar por los sonidos, arrebatar con todo lo que la palabra “arrebatar” significa.[/dropcap]

 

Cuando los sonidos penetran más allá del oído, la mente divaga, las sensaciones fluyen, el ritmo cardíaco se acelera. Comienza una conexión con los sonidos más allá del elemento vibrante; esa misma vibración comienza a ser latido y el fenómeno físico se transforma en un fenómeno psicológico.


Michel Chión dice en su libro el sonido:

“Para analizar los sonidos, Schaeffer propone una extraña pareja que sirve más o menos de modelo para su clasificación ‘tipológica’: La pareja forma/materia.

La pareja forma/materia no tiene ninguna coherencia acústica, a menos que se simplifique ultrajantemente su definición y se reduzca la materia del sonido a su masa y su forma, a sus variaciones de intensidad. Pero la cuestión es todavía más compleja…Esta distinción, que Schaeffer enunció tempranamente, parte el sonido en dos de una manera siempre distinta; como ocurre al cortar una fruta. Del mismo modo que no hay una única manera de cortar todas las frutas (algunas se cortan en rebanadas y otras en tajadas), la cuestión de saber cómo partir un sonido en forma y materia no tiene una respuesta global”

 

La clasificación de los sonidos que plantea Pierre Schaeffer cruza dos criterios: el de la masa y su mantenimiento.

Schaeffer define a la ‘masa’ de un sonido como el modo de ocupación del campo de las alturas por parte del sonido y al ‘mantenimiento’ como el modo en que se prolonga o no la duración de dicho sonido.

La clasificación de Schaeffer es compleja y estructurada. Podemos leer “Traité des objets musicaux” como un estudio acerca del sonido, serio y pomposo, o simplemente como un gran poema acerca del sonido.

Hagamos la prueba de mirar toda esa clasificación sonora desde otro lugar.

Retomemos la definición de ‘masa’ y ‘mantenimiento’ que hace Schaeffer mientras cerramos los ojos y escuchamos.

Pensemos en: “la ‘masa’ de un sonido como el modo de ocupación del campo de las alturas por parte del sonido y al ‘mantenimiento’ como el modo en que se prolonga o no la duración”.

Trate el lector de imaginar ese sonido como una masa, trate de visualizar ese mantenimiento entre los sonidos fritos de este disco Duke Ellington.

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¿Nota la ‘masa´sonora? ¿Es usted capaz de transformar las palabras de Schaeffer en poesía a través de Duke Ellington?

Es una tarea difícil yo lo sé, volvamos a intentarlo.

En 1939 Duke Ellington le propuso un trabajo a Billy Strayhorn y le dió dinero para viajar desde la localidad norteamericana de Pittsburgh a Nueva York. Ellington le escribió instrucciones precisas en papel de cómo podía llegar a su casa viajando en el metro de Nueva York; las instrucciones comenzaban con la siguiente frase “Take the “A” Train”.

“Podemos llegar a la idea de que el sonido, tal como intentamos definirlo, no existe naturalmente. Con frecuencia se habla del sonido como de alguna cosa que existiría ya en el hombre y que éste debería volver a encontrar.”

Volvamos a pensar en el concepto de masa de un sonido como el modo de ocupación del campo de las alturas por parte del sonido. Como burbujas que suben y que bajan.

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En esta versión de “Take the “A” Train” de Ray Nance la masa y el mantenimiento de los sonidos nos trasladan a historia completamente distinta; aquí Ellington no le ha dado dinero Strayhorn, podríamos decir que Strayhorn en realidad está perdido dando vueltas por Nueva York, sin rumbo preciso bajo una luna fulminante y una noche terriblemente ennegrecida.

¿Nota usted la masa sonora? ¿Es usted capaz de transformar las palabras de Schaeffer en poesía a través de Ray Nance?

Michel Chión habla de la memoria del sonido, esa memoria que se genera a fuerza de audiciones; nos advierte:

“No basta pues con decir que ‘fijamos el sonido’; hay que interrogarse sobre lo que cambia en la manera de oír y preguntarse cómo funciona la multiaudición que permite el sonido fijado.
A partir del momento en que, por la fijación, podemos oírlo más de una vez, el sonido ya no es un efecto de la escucha…Los discos que se oyen una y otra vez construyen a menudo un objeto que va más allá de los gajes psicológicos y materiales de sus sucesivas escuchas. No hay todavía una palabra para designar esta excavación progresiva de una huella, esta constitución escucha tras escucha de un objeto que, desde entonces, preexiste a la nueva escucha que se va a hacer de él.”

Me paro y cambio el disco, pienso en Ray Nance en ese trompetista, violinista, cantante, y bailarín. Me siento y repito el pensamiento de Chión dentro de mi cabeza: “No hay todavía una palabra para designar esta excavación progresiva de una huella, esta constitución escucha tras escucha de un objeto que, desde entonces, preexiste a la nueva escucha que se va a hacer de él.”

La siguiente página del libro de Chión dicta:

“Un viajero que todos los días efectúa el mismo trayecto no es forzosamente quien mejor memoriza la variedad de paisajes. Otro viajero que haya hecho el mismo trayecto tres veces, pero que haya movilizado su atención consciente, y haya nombrado lo que haya observado, lo conocerá mejor.
Refrescar, relanzar la escucha del sonido fijado requiere todo un procedimiento, o, en cualquier caso, ciertas precauciones, como cuando se refresca la visión de un plano que se ha mirado demasiado en la sala de montaje”

Me siento, coloco nuevamente los auriculares en mis oídos y pienso nuevamente en Ray Nance quien dibuja en mí, en este nuevo trayecto de la línea A del metro de Nueva York, paisajes imborrables de nuevas escuchas.

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Foto de portada:   Erik Calonius, 1973 metro Nueva York.

1 Disculpará el lector el no poder colocar enlaces con mejor calidad de sonido, recomiendo escuchar cada una de las canciones en su versión original en alta calidad de audio.