Age? Age? There’s only one age You’re either alive or you’re not – Sixto rodriguez

[dropcap letter=”C” shape=”square”]recí entre discos de country, blues, jazz, folck y rock; que se repetían en un tocadiscos con grandes bocinas de madera, retumbando en un gran galpón, repleto de aserrín, grasa de auto, tornillos y virutas de hierro en el suelo. Escucho la voz de mi viejo susurrando en mis oídos: deja de estar descalza que te vas a clavar algo… en cualquier época del año yo andaba y ando descalza.[/dropcap]

El galpón era tan grande que había una hamaca de esas que uno encuentra en los parques, en las plazas de barrio; dentro del galpón. En los días de calor me solía hamacar con el afán de tocar con mis pies, los vidrios del techo que se abrían paso al cielo, mientras desde el tocadiscos cantaba a los gritos Carol King I Feel the Earth Move.

¡Oh por Dios! ¡Qué experiencia! Sólo imaginen, el vaivén de la hamaca con esa canción. ¡Cómo me gustaba! Puedo asegurar que no hay una canción mejor para hamacarse. – si buscan la canción entenderán de lo que hablo-

“I feel the earth move under my feet
I feel the sky tumbling down, tumbling down
I feel my heart start to trembling
Whenever you’re around”


Hoy es de esos días en los que me invade cierta nostalgia por el recuerdo de la facilidad que uno tenía de chico para poder cortar ese hilo imaginario con la realidad, tan sólo escuchando música. Hoy es de esos días en donde quiero perder el control mediante la música, exactamente como cuando me hamacaba.

“I feel the earth move under my feet
I feel the sky tumbling down, tumbling down
I feel the earth move under my feet
I feel the sky tumbling down
I just lose control
Down to my very soul
I get a hot and cold all over
I feel the earth move under my feet
I feel the sky tumbling down,
Tumbling down, tumbling down…”

Y entonces sigo dando vueltas por esos sonidos y me acuerdo de Rodríguez y uno de sus mejores discos, me pongo a escuchar “Coming From Reality”. Cada letra de cada una de estas canciones es impresionante, cada sonido hace vibrar algo.

“Have you ever been in darkness,
And your mind could find no peace,
When you woke up after midnight,
Found your swans had turned to geese.

Well, just climb up on my music,
And my songs will set you free,
Well, just climb up on my music,
And from there jump off with me.”

A mi mente viene la tapa del disco sin el gato de Carol King, frente a una vieja casa sentado en las escaleras de madera

Y uno habla con la voz de él y se corta el hilo de esta realidad de un plumazo y no:

[youtube id=”IzB4mxjQNMM” width=”600″ height=”350″]

He tocado en todo tipo de lugares
como estoy tocando ahora aquí.
He tocado en bares de maricas,
barras de prostitutas, funerales de motocicleta,
en óperas, salas de conciertos,
en centros de rehabilitación.

Bueno, he descubierto que
en todos estos lugares que he tocado,
todas las personas para las que he tocado
son las mismas personas.
Así que si tú escuchas,
tal vez podrás ver a alguien
que conozcas en esta canción.

La canción más asquerosa.

El chulo del lugar entra,
en actitud lánguida se sienta con una sonrisa
junto a una chica aún por estrenar.
El barman borra la sonrisa de su rostro.
Las delegadas atraviesan el piso,
alardean de cortesía cruzando las puertas,
y lentamente comienza la noche.

Y ahí está Jimmy Butts “Mala suerte”
quien anda loco por
las putas de fin de semana del East Lafayette.
El que está hablando es el abogado con camiseta arrugada,
y todo el mundo está bebiendo los detergentes
que no pueden limpiar sus heridas.

Mientras la Mafia proporciona tus drogas,
tu gobierno se encogerá de hombros,
y tu guardia nacional facilitará los porrazos,
Así que todos se sientan satisfechos.

Y ahí está el viejo playboy Ralph
quien siempre ha sido más corto que él mismo.
Y está el hombre con la mano en la barbilla,
quién sabe más de lo que nunca entenderá.

Sí, todas las noches es el mismo viejo asunto:
Drogarse, emborracharse, ponerse caliente,
en la Posada de En Medio, otra vez.

Y ahí está el colegial barbudo
con los ojos de madera
que en cada falda perfumada
lanza susurros y suspiros.
Y ahí hay una maestra
que te quiere besar en francés,
quien nunca podría dar amor,
tan solo dar abrazos temerosos.

Sí, amigos,
cada noche es siempre el mismo viejo asunto:
Pacificarse, endurecerse,
amarse en la fiesta del Sr. Desbordamiento, otra vez.

Y ahí está el militante
con su alma de compra-venta.
Hay alguien aquí
quien es casi virgen, he oído.
Y está ahí Linda hecha de cristal
quién habla del pasado,
se arrodilla, saluda,
hace la señal de la cruz y permanece a media asta.

Sí, están todos aquí:
Los diminutos Tims y los Tíos Toms,
pelirrojas, morenas, castañas
y las rubias teñidas,
que hablan con los perros, persiguen tías
y tienen esperanzas de ser atropellados,
quienes extravían sus sueños
y después dicen que les fueron robados.

Y cada noche esto va a ser el mismo viejo asunto:
Drogarse, emborracharse, ponerse caliente…
Perderse, incluso, en El viñedo de Martha, otra vez.

¡La madre que lo parió! (es imposible no putear en estas últimas líneas) si escuchaste el disco entero.

Y entonces se me cruza una película hermosa, un documental.

Nadie entendió nunca como de repente este hombre simplemente dejó de existir y despúes existió.

[youtube id=”dFCwhM-n7OQ” width=”600″ height=”350″]

 

El documental es igual de extraño que Sixto realizado en Suecia donde dos aficionados sudafricanos se proponen averiguar lo que le pasó a su héroe musical.

 

Película: Searching for Sugar Man
Año: 2012
Dirección: Malik Bendjellou

 

 

 

 

 

 

Foto de portada: Charles O’Rear -1941