Quizás algunos recuerdan la historia de John Maloof quien en 2007 acudió a una subasta donde compró un archivo de fotografías por unos $380 USD.  Hasta que no reveló la primera fotografía no supo que había comprado por ese precio pepitas de oro.
John decidió revelar algunas de las fotografías y venderlas en Internet fue así como un reputado crítico e historiador de fotografía del Instituto de Artes de California (CalArts), Allan Sekula, lo contactó para darle cuenta del increíble material que John tenía en sus manos. Inmediatamente John Maloof comenzó una extensa investigación acerca de la fotógrafa desconocida.


La fotógrafa era Vivian Maier, quien no podía permitirse revelar los carretes de fotografía pero aun así sacaba fotos incansablemente.


En su investigación John descubrió, entre otras cosas, que Vivian trabajaba de niñera en Chicago donde pasó la mayor parte de su vida. Cuando fue grande se quedó sin vivienda y los niños a los cuales cuidaba y que ya habían crecido, le pagaron el alquiler de un departamento y la cuidaron a ella hasta su muerte a los 83 años, en 2008.

En el departamento de Vivian, John Maloof encontró un acerbo de 100.000 negativos y entre 20.000 y 30.000 carretes sin revelar.

En 2013 John, filmó la película “Finding Vivian Maier”, documental que recomiendo ver.

Este es el trailer pero aquí puedes ver el documental con subtítulos.

Hoy en día existe un extenso archivo acerca de esta gran fotógrafa; aquí puede usted encontrar la historia y varias de sus fotografías: http://www.vivianmaier.com/

Aunque usted no lo crea el tema de este artículo no es Vivian Maier sino que es acerca de Carlos Rota.

Carlos Rota fue abuelo de Daniel Lofredo Rota quien en 2014 encontró en el departamento de su abuelo acerca de 300 cintas magnéticas totalmente preservadas que pertenecían a la compañía discográfica que su abuelo había fundado en los años 50 en Ecuador. Las cintas contienen registros de la música de Ecuador, registros que no fueron escuchados en 45 años.

La disquera de Carlos Rota trabajó con muchos artistas que definieron los géneros de la música folclórica ecuatoriana. En esas cintas magnéticas Daniel Lofredo Rota encontró pepitas de oro de la historia de la música ecuatoriana.

El primer gran desafío, relata Daniel al diario The New York Times, fue encontrar un grabadora para reproducir las cintas. Comenzó escuchando las cintas en una hermosa Grunding TK20 pero esta grabadora las reproducía a la mitad de la velocidad en la que debían ser reproducidas, por lo que buscó otra grabadora la Ampex ATR-700, con esta grabadora profesional finalmente pudo escuchar las cintas.

grunding-tk20

La grabadora de carrete abierto Grunding TK20 fue diseñada en 1958 por la compañía Grunding de Londres. Fue una de las grabadoras portátiles más populares de la época. Para carretes de cinta de 1/4″, Mono de 1/2 vía. Tenía entrada para micrófono y salida para altavoces. La velocidad de reproducción era de 3,5ips.

ampex-atr-700

Grabadora profesional Ampex ATR700, considerada una de las más robustas del mercado, diseñada por la empresa AMPEX en 1966. Reproducía cintas de 10,5″ a una velocidad variable de 3,5/7,5 ips. Pesaba 28 kilos.

 

 

Aunque muchas de las cintas encontradas estaban claramente identificadas, había otras que no. Daniel debió recurrir a su oído para identificar las melodías, también lo ayudó su madre y la búsqueda en tiendas de discos para saber qué estaban escuchando.

Un día, paseando por el centro histórico, escuchó a una mujer que tocaba un tema que no había identificado en la colección de Caife.

La melodía era “Cansados pies”, un lamento poético sobre el final de la vida con una tonada a tres tiempos que se escucha en toda la región de los Andes. La cantante era Laura Muenala, una acordeonista ciega que había grabado seis volúmenes de música folclórica.

“Conozco demasiadas canciones para contarlas”, exclamó Laura Muenala, de 71 años, durante una entrevista en una calle de Quito, antes de interpretar varias piezas mientras los transeúntes dejaban caer monedas en un vaso de metal a su lado.

El sello discográfico Caife no pasó desapercibido en su época, trabajaba la fusión junto con el movimiento indigenista para lograr que éste tuviese un lugar dentro de la música tradicional de Ecuador.

Una de las artistas más populares del sello Caife fue Olga Gutiérrez Iraolagoite, una cantante argentina que vivió en Ecuador en los años 70′ y que utilizaba la influencia del tango en las melodías del vals de pasillo, esta fusión de culturas le ganó fama nacional. Olga Gutierrez murió en marzo de 2015,  una semana después de que se descubrieran las cintas de la colección.

 

Todavía no se encuentra en Internet el archivo que está siendo digitalizado pero se pueden encontrar fragmentos de las grabaciones en estos programas titulados “Memoria análoga” acerca de la música de Ecuador en soundcloud.

 

No puedo dejar de acordarme cuando trabajé en la radio comunitaria La Voladora Radio donde tuve a mi disposición una grabadora Ampex para realizar el mismo trabajo de digitalización que está realizando Daniel Lofredo Rota .
En la radio, junto con la grabadora había unas cuantas cintas de carrete abierto con grabaciones de campo, música tradicional, paisajes sonoros, música de banda. Fue uno de los trabajos más hermosos que tuve.

Recomiendo el libro acerca de archivos sonoros “El archivo sonoro: fundamento para la creación de una Fonoteca Nacional” de Perla Olivia Rodriguez Reséndiz porque el trabajo no sólo se encuentra en digitalizar sino también en clasificar y ordenar los documentos sonoros.

 

 

 

 

(Artículo realizado con información de sitio The New York Times)