[dropcap letter=”H” shape=”square”]ay mañanas  que me levanto siendo niña, hay otras que me creo adulta y las mil preocupaciones me invaden y los deberes y el trabajo y la vida misma. Pero de vez en vez sucede que me despierto niña, no tengo ganas de ir al colegio, me quiero quedar en cama viendo dibujitos, leyendo y tomando chocolatada caliente. Confieso que no lo haría todos los días, incluso no lo hago, los dibujitos que recuerdo ver con tantas ansias de chica metida en la cama tapada hasta las orejas ya no son lo que eran. Los he intentado ver pero no producen en mí el mismo efecto.[/dropcap]

Hoy no puedo quedarme tapada hasta las orejas leyendo en la cama frente a un mate cocido con leche (claramente mis preferencias han cambiado), el trabajo me llama a gritos. Así que debo responder firme.

Ahora en vez de ver dibujitos en lo que me zambullo es en la lectura, en la búsqueda de frases en dónde reconozca sonidos, dónde pueda imaginarme sonidos. Es uno de mis juegos favoritos agarro libros al azar y leo frases que de alguna forma están relacionadas con sonido, me imagino cómo diseñaría ese sonido, qué sensaciones lleva impresa esa frase, ese texto.

Como hoy no puedo quedarme deliberadamente en la cama se me ocurre proponer un juego a todos aquellos que se sientan hastiados de este día y que quieran, como yo, quedarse tapados hasta las orejas buscando frases sueltas o mirando dibujitos o jugando al scrabble.

La propuesta es simple agarrar un libro cualquiera y tratar de encontrar una frase o texto en el que sientan que está involucrado el sonido, en donde la sonoridad del texto juega un papel imprescindible.

Aquí debajo de este texto en el apartado de los comentarios escriban el texto o envíenlos a solrezza@radio-arte.com junto con el nombre del libro y el autor y será publicado.

El juego es estúpidamente simple como los dibujos de cuando éramos chicos, pero hoy tengo una necesidad de simpleza extraña. De esa que viene inscrita en los libros y los juegos, de esa que viaja entre las sábanas y los chocolates calientes.

Aquí el primero de los textos sonoros (iré buscando y subiendo más a lo largo del día):

“El piso mortal resonaba y rugía, y los Lo Teks chillaban excitados.
El hombre redujo el filamento a un arremolinado círculo policromo y fantasmal de un metro de diámetro y lo mantuvo girando delante de él, la mano sin pulgar a la altura del esternón. Un escudo.

Y Molly pareció soltar algo, algo dentro, y ése fue el verdadero comienzo de su danza de perro rabioso. Saltaba, retorciéndose, lanzándose de lado, aterrizando con ambos pies sobre el bloque de un motor de aleación directamente sujeto a uno de los resortes de espiral. Me tapé los oídos con las manos y me arrodillé en un vértigo de sonido, pensando que Piso y bancos caían, caían hacia Nighttown, y nos vi atravesando las chabolas, la ropa mojada tendida, explotando en las baldosas como fruta podrida. Pero los cables resistieron, y el Piso Mortal subía y bajaba como un mar de metal enloquecido. Y Molly bailaba en él.” Johnny Mnemónico– William Gibson

Imagen de portada: Walter Crane – Beauty and the Beast 1875