Este post es parte de la serie titulada: Una mañana para escuchar radio

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Por la mañana escucho radio. No suelo escuchar discos de música a menos que me siente a escucharlos detenidamente, por alguna razón no dejan que me concentre en mi trabajo. Pero la radio siempre deja que uno haga cosas mientras escucha, que uno esté con un pie dentro y otro fuera de este mundo.

Por lo menos una vez a la semana recorro el dial de Internet buscando cosas que me gustan escuchar. Como hace mucho tiempo que realizo la tarea he ido coleccionando varios programas que se encuentran entre mis preferidos, no me quedo con una sola radio, ni con un programa y mucho menos con un solo género.

“Comienzo con la idea de la radio como una aventura, y parte de la idea de una aventura es que no siempre se sabe exactamente dónde estás. Para mis oídos, un buen programa de radio invita al oyente a navegar. A veces, las aguas se vuelven turbulentas, o a rodar en medio de la niebla. Siempre me recuerdo a mí mismo que la primera comunidad de artistas de radio era una comunidad de socorro y salvamento marítimo, la comunidad del S.O.S

De hecho, la primera emisión de radio transatlántica fue la única letra “S” en código Morse, punto-punto-punto. Es un dedo espasmódico, un dedo nervioso y la radio es un medio nervioso, no sabemos realmente quién está hablando realmente, ni por qué, ni desde dónde; la radio es un medio de incredulidad suspendida de forma permanente. En lugar de pretender que la niebla no existe, siempre he tratado de abrazarla, para escuchar las boyas, y es de esperar hacer flotar algunas de mi propia autoría. No hay nada más pretencioso que la imposición de una claridad artificial en una nebulosa.

Creo que fue el poeta Leopardi, quien dijo que la menor idea confusa fue superior a la  idea más lúcida. No quiere decir que hay que intentar crear confusión, pero los buenos programas, en mi opinión, son una invitación a un campo de asociaciones, donde la conclusión puede no ser del todo clara. La aventura del pensamiento abierto, no la entrega de conclusiones predeterminadas.” 

Conocía sus programas de radio antes de conocer esta sentencia. Me enamoré por completo, cada palabra, cada sonido, cada ruido. Todo se siente completamente engarzado. Hay una sensación de ondas que se confunden en el océano las ondas de radio. La radio. Esa radio rara. Esos sonidos sin sentido con todo el sentido. Radio experimental. Radio arte en su estado más puro.

En este programa de “The Acousmatic Theater Hour with Jason G and Karinne” perteneciente a la radio WFMU fue transmitido el 17 de mayo de 2009.

Un conjunto de piezas de Gregory Whitehead con todo lo que eso encierra. Dejarse llevar por la radio y los sonidos.

Para escuchar click sobre la imagen y play (dos veces)

Flash

El programa pertenece y es una producción íntegra de The Acousmatic Theater Hour with Jason G and Karinne para radio WFMU

 

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